Capítulo 10. Un plan al descubierto. Esta vez no había neblina para mí, tampoco había confusión. Esta vez estaba donde quería estar, haciendo lo que mi cuerpo quería hacer. Por primera vez, no había una droga externa obligándome. Estaba viendo a un hombre luchar contra sus instintos, y mi propio cuerpo estaba reclamando su cercanía con una intensidad que me asustaba. Éramos solo nosotros dos, conscientes de que fuera de esa habitación el mundo quería destruirnos, pero adentro, el fuego era lo único real. Nicolás me levantó, rodeando mi cintura con sus poderosos brazos, y me llevó a la cama mientras sus manos, grandes y posesivas, reclamaban cada centímetro de mi piel. - Te deseo Laura – susurró muy cerca de mi oído, mientras sus labios bajaban por mi cuerpo arrasando con todo. El vest

