— ¿Amor, no piensas Saludar?
Simplemente sentía que todo a nuestro al rededor estaba paralizado, se veía aún más perfecto que esa noche en la cual lo conocí, Va con una camisa blanca ajustada haciendo que cada musculo de su cuerpo se marque y vea toda la perfección ante mí, un pantalón n***o y zapatos del mismo tono... Que era esto ¿un Guarda espaldas o un modelo?, sus ojos eran verdes, pero no cualquiera, eran muy oscuros al menos desde donde yo los veo, y su cabello castaño perfectamente peinado, sin un pelo parado, y la barba perfectamente alineada.
— ¿Lis? Me estas escuchando — su tono ya no era tan amable, que poco le duro su buen sentido del humor, Maldito Franco, interrumpe mis pensamientos — ¿te encuentras bien, necesitas algo?
— Si — carraspeo — creo que el viaje aún me tiene agotada y solo estaba pensando en la playa — le mentí, jamás podría saber lo que pasaba en estos momentos por mi cabeza, ni mucho menos podía saber que me había acostado con el hombre que contrató como mi guardaespaldas, el cual estaría muy cerca de mí, sin yo haberlo pedido
— Ven acá amor — y lo hago, me toma por la cintura y sigue hablando, mientras yo aún estoy tratando salir asimilar todo esto — como te dije, necesitas alguien que te cuide, eres muy preciada para mí y no quiero que nada malo te pase, ya el mundo sabe que eres mi esposa, y podría haber gente que quiera hacerte daño para llegar a mí — si claro, como no — y este es un lugar que no conoces, asique no quiero correr ningún riesgo, mucho menos en nuestra luna de miel
— está bien Franco, digo, mi amor, lo siento, aun no me acostumbro, lo que tú quieras — traté de sonar lo más amable posible que no se notara mi nerviosismo
— Damián, tienes mi confianza, cuida de mi mujer y hazlo bien, es lo más importante en mi vida y si algo le pasa habrá muchos problemas, no querrás conocerme enojado
— Claro señor Murred, de eso no se preocupe, puede contar conmigo y no dude que la protegeré con mi vida si es necesario
— Entonces ya está todo hablado, las reglas son claras, por ahora tengo videoconferencias que atender, pueden retirarse, más tarde te recompensare el estar trabajando en nuestra luna de miel — me da un beso en la mejilla y me alejo lo más rápido posible saliendo de ese lugar. Si fuera por mí, podría estar la luna de miel completa trabajando.
Me acerco a un ventanal y lo abro saliendo al balcón en busca de aire, no podía estar tranquila y mucho menos ahora, sabiendo que él puede decírselo a franco, sería terrible, él y yo no saldríamos bien librados de todo esto, me tomo de la barandilla y trato de calmarme
Siento su presencia cerca y aunque sé que es su trabajo, no me gusta estar vigilada, estar todo el día con un guardaespaldas es muy molesto, vigilando todo lo que haces, lo que no, cada movimiento, no tener mi espacio, miro hacia atrás y lo tengo a menos de un metro de distancia... Lo miro, esperando que diga algo sobre nuestro encuentro, lo que pasó esa noche en la fiesta, pero al parecer no me presta atención y solo mira al frente, Trato de hacer que no me importa y me siento en uno de los sillones acomodándome con las piernas arriba mirando hacia la playa, ¿será que no se acuerda de mí?, pero… como podría ser posible, tuvimos sexo, como alguien puede olvidar a una chica tan rápido, por más que trato de no pensar en eso, y el hecho de que está vigilándome, es imposible y menos aun cuando siento su aroma varonil entrar por mis fosas nasales... ¡No aguanto más!
— ¿sabes?, es un poco molesto que estés todo el tiempo viendo lo que hago, Te podrías mantener un poco más alejado por favor. — digo irritada
— No — y eso fue todo, sólo un no por respuesta, aunque debo decir que su voz fría y varonil me gustaba cada vez más, no podía creer como un ser humano podía ser tan guapo y tan olvidadizo, pero eso no quitaba que me molestara que este ahí parado y por sobre todo su indiferencia. Me molestaba que no me recordara y yo mucho menos le refrescaría la memoria, parecería que estoy desesperada y no es así.
— ¿No? — Me paro poniendo mis manos en la cintura, tratando de llegar a su estatura o que por lo menos que me mire, — que pena por ti Damián, pero no es un favor, te lo estoy ordenando, tengo la misma autoridad que mi esposo, y espero que mis empleados me obedezcan cuando pido algo. — trato de sonar autoritaria pero creo que fallo, No responde nada y eso me hace enojar aún más, sin tiempo que perder me voy directo devuelta a la oficina de ese imbécil e irrumpo, me mira furioso y pide a quien sea que este del otro lado que espere
— ¿Qué pasa ahora Lisandra? Te dije que tenía videoconferencias muy importantes, jamás vuelvas a hacer eso de entrar sin avisar, podría costarme el negocio
— Dile a este... a tu empleado, que se mantenga más alejado de mí, no puedo hacer nada tranquila, no puedo si quiera respirar en paz porque él está ahí, parado vigilando todo. Creía que necesitaba seguridad solo fuera de estas cuatro paredes, estoy aquí, a metros de ti, no creo que sea necesario
— Son mis órdenes Lisandra... Y él las debe cumplir al pie de la letra, es MI empleado
— Pero... — me miro casi asesinándome, prefería no discutir más por ahora — aunque sea aquí en la casa, solo unos metros más de distancia, me siento ahogada, no puedo hacer nada con el mirándome a cada instante, es sofocante y ni siquiera llevamos una hora, por favor
— Es un NO y punto, ahora sal de aquí o causarás serios problemas... y si pierdo este negocio, será solo tu culpa y no sabes cuánto me enfadaré — su mirada era profunda y oscura, se notaba que estaba irritado y no quería ver su peor faceta.
Suelto aire por mi nariz y salgo hecha una furia, choco con un cuerpo duro y firme, él está ahí esperándome mirando no sé dónde, me alejo y voy hasta mi cuarto y cierro en sus narices, busco en el closet un bikini y un pareo necesito divertirme y olvidar este problema, olvidar por qué estoy aquí, me saqué el vestido y cuando estaba a punto de sacar mi sostén alguien entró, miro hacia tras y ahí está el ahí nuevamente, tapo como puedo mi cuerpo con el mismo vestido
— ¿Pero qué haces?, este es mi dormitorio, no puedes estar aquí — no me responde absolutamente nada — Estoy Cambiándome no puedes entrar así a mi cuarto, ten un poco de decencia y respeto.
— Cumplo ordenes — fue lo único que dijo y seguía mirando al frente
— ¡sal ahora mismo! — No responde nuevamente, se limita a mirar a la nada, con mi rabia a mil tomo el primer bikini que encuentro y me voy al baño — ¿supongo aquí puedo estar tranquila? — se da la vuelta y cierro en sus narices, esto será una completa mierda. Aparte de soportar a mi marido, también debo soportarlo a él todo el tiempo.
Saqué por fin toda mi ropa y al mirar el bikini recién me di cuenta que tomé el más pequeño, maldita sea mi suerte, pero no volvería allá por otro, me lo puse y mis senos quedaban muy descubiertos al igual que mi culo, al mirar la etiqueta salía "bikini tipo culote, hecho en Brasil" claro, he ahí el porqué de su forma, era exactamente igual a un colales, amarre el pareo sobre mi cintura para disimular, tomé mi pelo en un moño alto y salí.
Aún seguía parado esperando, que trabajo más aburrido, como no se cansa... al salir de mi habitación fui donde Franco y sin tocar entre nuevamente, me fulminó con la mirada y se paró, estaba temiendo lo peor, pero cuando estaba a punto de gritar entro Damián y se detuvo, de seguro iba a soltar toda su ira contra mi
— iré a la playa, hace mucho calor y quiero bañarme
— Esta bien. — mira detrás de mí —cuídala
dicho esto me toma y junta su boca a la mía, tratando de marcar territorio, me separo rápidamente, sin que él se dé cuenta de que me tomo por sorpresa su acercamiento, por un momento creí sentir un pequeño cosquilleo en mi estómago, sus manos se habían hundido en mi cintura y eran muy grandes, su cuerpo estuvo pegado al mío por milésimas de segundos y eso provoco una sensación muy extraña, que en los meses anteriores jamás experimenté con él, trate de alejar esos pensamientos rápidamente, porque por él no podía sentir más que odio
— pasa a comprar un teléfono, se me olvido encargarme de eso antes de salir, que sea última generación, no otro y me marcas cuando lo tengas, Damián tiene mi número, hazlo por favor
pero que le pasaba, desde cuando me pedía las cosas “por favor”, o era solo una actuación porque estaba Damián aquí presente, asentí y fui nuevamente a mi cuarto, tomé una toalla, un vestido y los metí en un pequeño bolso, pase y me fui directo a la salida, no sabía dónde ir, pues jamás había estado en Brasil, pero preguntando se llega a Roma asique me acerque a la recepcionista
— Hola, buenos días
— hola señora Murred.
— solo Lisandra. Podrías decirme donde hay alguna tienda de electrónicos por favor
— Señorit... señora, aquí tiene la tarjeta del mejor guía, la llevará a los mejores centros comerciales.
— te lo agradezco. — la tomo y camino al sillón, hasta que recuerdo que yo aún no tengo teléfono, decido ir hasta ella nuevamente pero veo que hay mucha clientela, por más que quiera no hablarle, tendré que hacerlo
— ¿Podrías pasarme tu teléfono? — dirigió su hermosa mirada a mí, por fin pude ver nuevamente sus ojos, mordí mi labio y lo saco de su bolsillo trasero, lo desbloqueó y me lo pasó. Al tomarlo vi en su pantalla una fotografía de él y otra mujer abrazados sonrientes, mi estómago se apretó y me puse nerviosa ¿estaba casado?, me acosté con un hombre casado… no podía creerlo, pero como pudo hacerlo, porque no me lo dijo… iba a gritarle, reclamarle, pero no podía, debía calmarme, él ni siquiera se acordaba de mí, solo haría el ridículo. Marque el número y quedamos de acuerdo que en una hora pasaría por mí en el hotel, mientras tanto decidí que sería mejor ir al bar del hotel, me senté frente a la playa y el mesero me trajo un jugo natural
— si vas a estar todo el día a mi lado, por lo menos podrías sentarte, no quiero que todo el mundo se dé cuenta que tengo un guardaespaldas, es ridículo — me miro pero no se movió un centímetro — es una orden — dije en un tono más fuerte, para que me tomara en cuenta, luego de unos segundos lo hizo, pero en ningún momento me miro. — ¿Tienes novia?
Pregunte muy curiosa, tratando de sonar despreocupada, pero en realidad quería confirmar que la foto que vi en su celular, correspondía a su esposa, novia o lo que sea. Confirmar que se acostó conmigo estando comprometido con otra mujer.