Las transferencias

1129 Words
A la mañana siguiente, Daniel emprende la vuelta a su departamento luego de correr por la costanera. Mientras corría junto al río, intentó ordenar las piezas: el expediente olvidado, el nombre de Armando, esa serie de pagos que aparecían en los balances y las fechas que no terminaban de encajar... Decide verificar la pista del dinero. Algo en esos documentos no parecía un simple error administrativo. Había demasiada regularidad en los pagos. Demasiado silencio alrededor del caso. Daniel disminuyó el ritmo. Cuando una empresa paga durante años a alguien y no está claro por qué… casi nunca es por accidente. Al ser pagos constantes, tiene que haber un registro contable… solo el departamento de facturación puede acceder a esos datos. Se da un baño para ir a la oficina y consultar allí más información. Al llegar a la oficina, a media mañana, duda unos minutos antes de entrar a Facturación. Al salir del ascensor, algunas personas levantaron la vista al verlo llegar. No de forma abierta, pero lo suficiente para notar que su presencia no era habitual allí. Daniel sintió ese tipo de atención silenciosa que existe en las oficinas: nadie pregunta nada, pero todos registran quién entra y quién sale. Bajó la mirada hacia los cubículos alineados. Filas de escritorios idénticos, luz artificial, pantallas brillando en silencio. Por eso no suele pasar por allí. Porque siente el ambiente pesado y de encierro. Un mundo completamente distinto al de las montañas. Es un recordatorio del cambió de vida que está realizando y le genera más dudas de si es su lugar o no. Franco lo ve llegar. Sabe que es el hijo de Gennaro, que es amigo de la infancia de Adele. Lo que no sabe es si reconciliaron esa amistad o no, escucho que bailaron juntos en la fiesta de cumpleaños de su padre. Se miran. Hay una tensión silenciosa porque ninguno de los dos se acerca de inmediato. Franco rompe el silencio con algo neutro y se acerca primero: - No esperaba verlo por acá. El Sr. Gennaro advirtió que no vendría todos los días pero lo está haciendo. Daniel responde profesionalmente: - Para hacer un buen diagnóstico, comencé revisando desde los balances antiguos hasta la actualidad. Pero con los antiguos debo constatar cosas en el papel y eso lleva tiempo. No quiero demorar en mi diagnóstico ni agregarle a nadie trabajo extra, por eso lo hago personalmente. Franco no parece completamente convencido. - Excelente. ¿Necesitas algo en particular? O ¿te diriges al escritorio que te prepararon aquí? - señala con su mano el cubículo asignado que sigue igual de pulcro que a principio de semana, Daniel no se ha sentado ni una vez allí - Ya que lo mencionas ahora me toca comprobar sobre unos pagos externos y unas transferencias antiguas. Necesitaría acceso contable pero todavía no lo tengo porque lleva tiempo y no lo solicité… le pediría a mi padre, el Sr. Gennaro, pero no quiero molestarlo… con nimiedades - utiliza un tono más lento para acentuar el nombre de su progenitor. Hacía uso de su ventaja en este momento para crear atajos Franco se siente observado por el resto del personal, por eso, ofrece abrir el sistema contable. - Te ayudaré sin problemas, no queremos molestar al gran jefe con nimiedades. Quédate tranquilo. Vamos a mi oficina. Franco empieza a revisar los registros que le pide Daniel. Primero parece algo normal. Diferentes pagos mensuales. Mismo monto. Moneda extranjera. Pero se denominan de diferentes maneras. Frunce el ceño. - Esto está cargado como honorarios, asistencias, consultorías… es extraño - su cara de confusión no se borra - Si, quería constatar que no sea un error en el papel, entonces… ¿Es una compensación externa? - Al parecer, si - busca el destino de las transferencias - se transfieren a un Banco extranjero… específicamente en Uruguay. Daniel no esperaba eso. Uruguay no figuraba en ninguno de los documentos del archivo. - No es extraño que sean transferencias internacionales, hay muchos clientes que tienen cuentas afuera por los beneficios que tienen, pero esto parece que es a un mismo destinatario y no hay detalles. Daniel se queda mirando la pantalla. No era raro que clientes tuvieran cuentas allí, pero en este caso no se trataba de un cliente. Era un pago constante, silencioso, registrado bajo conceptos distintos. Durante un segundo pensó en el expediente del archivo. En Armando. En la ausencia total de explicaciones en los documentos. Franco también permanece unos minutos en silencio hasta que detecta algo más. Las primeras transferencias no iban a Uruguay. Eran locales. Cuenta bancaria dentro del país. - Fíjate que las transferencias son a Uruguay ahora pero los primeros tres años fueron con destino local. - ¿Cuándo ocurre el cambio? - Fecha en el mes de junio al cumplir tres años de que comenzaron las transferencias - revisa las fechas. - Ese año coincide con la muerte de Irmina - murmura Daniel Mientras Franco sigue frente a la pantalla, lanza una pregunta casual: - ¿Esto es casualidad? O, ¿tiene que ver con Adele? Daniel no confirma ni niega. Solo camina de un lado a otro delante del escritorio. Eso deja claro a Franco que Adele está investigando algo. La tensión aumenta. Lo reconoce inmediatamente. El cambio no parece casual. Franco abrió los datos del destinatario actual. Se ve: nombre del titular, banco, ciudad en Uruguay. Daniel lo lee dos veces. El apellido no le dice nada… pero algo en la forma en que Franco lo mira lo incomoda. - Estos pagos tienen aprobación directa. Firma digital. De Gennaro. Daniel intenta no reaccionar. Franco da por finalizado su aporte y cierra su sesión en el sistema. Le dice algo ambiguo: - Si necesitás revisar algo más… avísame. Hay un silencio breve. Franco agrega: - Solo espero que no estés metido en algo complicado. O que Adele lo esté. Aunque no terminamos en buenos términos. La ayudaré en lo que necesite Daniel quiere disimular su sorpresa, no estaba enterado de que Franci sea la ex pareja de Adele. - Por ahora, gracias por tu ayuda. Te avisaré si necesito algo más- se despide tratando de ser natural pero no suena convincente. El aire del estacionamiento era más fresco que el de la oficina. Daniel se detuvo unos segundos antes de llegar a su auto. Había demasiadas coincidencias para ignorarlas: el expediente, las transferencias, el cambio de cuenta el mismo año de la muerte de Irmina. Recuerda la fecha del cambio de cuenta. - A veces proteger no es lo mismo que mentir. Pero el límite… es muy delgado. Miró el teléfono otra vez. Si Adele estaba investigando lo mismo, cada vez hay más pistas que llevan a pensar que tarde o temprano las dos investigaciones iban a cruzarse.
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