Capítulo 17

1357 Words
— ¿Y por qué no hemos llamado a los bomberos o a una ambulancia? No tengo la menor idea de cómo vamos a sacar su... su... — Lila y Aramis me miran, este último levanta una ceja y yo suspiro — ¿Cómo vamos a sacar su pene de ahí? Es que ni siquiera sé cómo se mete uno, no le he hecho sexo oral a nadie en mi vida — Cierro la boca al comprobar lo que acabo de decir. — ¿De verdad? — Dice Josep con un tono impresionado. — ¡Cállate, Josep! — Esto es peor de lo que me imaginé. ¿Cómo pasé de tener el mejor de los orgasmos a encontrarme en esta situación? Aramis se inclina frente a Lila y empieza a susurrarle al oído. No tengo ni idea de lo que le está diciendo, pero la cara de Lila empieza a cambiar de expresión, sus ojos siguen húmedos y las lágrimas continúan deslizándose por sus mejillas. Aramis la toma con suavidad de la cintura y continúa hablándole. De un momento a otro, Lila cierra los ojos y empieza a reírse a carcajadas. Cada vez más fuerte, Aramis sigue moviéndola y hablando y ella ríe más fuerte. — ¿Qué está pasando? ¿Señorita Lila? ¿Señorita Bellerose? — El tono del chico y el hecho de que llame a Lila, señorita, mientras ella tiene atorado su pene en la boca, me superan y empiezo a reírme. Aramis me mira y mueve su cabeza, divertido. — ¿Podrías buscar un yogur o algo frío que pueda ayudar a Lila? — Me dice Aremis suavemente. Asiento y, antes de que me vuelva para irme a la cocina, Lila cae hacia atrás sostenida por él que evita que caiga con fuerza de la cama. — ¡Oh por Dios! ¿Alguien podría quitarme la venda y las esposas, por favor? —pregunta Josep, mientras agradezco de manera silenciosa a Aramis y me voy a la cocina. — Zoa, lo siento, me moría de la vergüenza al pensar en llamar a una ambulancia y yo ... — Lila, hablamos después ¿Vale? Y no creas que voy a olvidarme de que estás teniendo sexo con mis pasantes ¿Con cuántos has estado? — Las mejillas de Lila se enrojecen — Son unos niños ¿Sabes? Y podrían denunciarte por acoso laboral, no quiero que esto vuelva a pasar, tu vida s****l me importa cinco, pero no quiero que afecte a la empresa, no estamos ahora para tener escándalos y menos de carácter s****l — Lila no responde y Aramis toma mi mano entre las suyas y tira de mi cuerpo contra él suyo. — Vamos, déjalos descansar — Estoy cabreada con Lila, con Josep y con él. Hoy me he dado cuenta de que estoy sola, no puedo contar con nadie. — Suéltame, puedo caminar sola — En el ascensor me quedo en una esquina y no le hablo, varias personas entran y saludamos y seguimos sin hablar. No sé qué era lo que esperaba de él, nos conocemos personalmente hace poco tiempo, a pesar de que he visto todo lo que hace en las noches desde la terraza de mi apartamento, lo que solo me indica que, como pensé anteriormente, solo es un puto mujeriego. — ¿Qué le dijiste? ¿Y cómo sabías que si se reía podía ayudar a desatorar el piercing? — Pregunto y luego agrego para mí misma — Qué pregunta tan estúpida he hecho, ¡si eres un experto! — Susurro, todavía enojada.— ¿Estás insinuando algo? Porque me saben a cacho las insinuaciones, prefiero la gente que habla claro y fuerte — Me dice con la voz baja y grave, que me hace estremecer, pero también me cabrea más de lo que ya lo estoy. — ¿Quieres que te hable de frente? — Me vuelvo a mirarlo — Sabías lo que estaba pasando solamente con leer el extraño mensaje de Lila, estabas tranquilo y llegaste y lo solucionaste en segundos. Ahora ilumíname, porque al parecer tienes una vasta experiencia con respecto al sexo y sus inconvenientes — El auto se detiene y yo observo a mi alrededor, estamos frente a su apartamento ¿Qué diantres? — Es verdad, he tenido mucho sexo en mi vida. ¿Acaso eso te molesta? — Aramis apoya su cabeza contra el espaldar de su silla y se vuelve a mirarme. Sus oscuros y penetrantes ojos me envuelven por completo. — No lo sé, yo... — No tienes mucha experiencia, ¿verdad? — Toma mi mano entre la suya y empiezo a temblar, ha anochecido, estamos en verano y la noche llega tarde, son más de las once y mi día ha sido muy largo y agitado. — ¿Se nota tanto? — Me muerdo el labio pensando en lo diferente que sería si él pensara de otra manera. — Un poco, pero eso no es un problema — Su mano libre se desliza hasta mi mejilla y baja hasta mi cintura presionándola y en segundos me tiene sentada contra su regazo, con mi espalda contra el volante del auto. Sus labios se apoderan de los míos y su mano se desliza por mi cabeza, enredándose en mi cabello. Siento mi corazón palpitando, acelerado. El calor de sus manos y su cuerpo arrebatan un suspiro desde el fondo de mi ser; la humedad desciende al sentir el contacto de mi pelvis contra la suya a través de la ropa. Hace calor, mucho calor y yo solo pienso en quitarme todo lo que llevo puesto. Abro los ojos y me alejo un poco, apoyo mi frente contra la suya y deslizo mi mano hasta enredarla de igual manera en su cabello. — No creo que sea suficiente —le digo, sin dejar de mirarlo a los ojos. Me devuelve la mirada, oscura, fija, sin parpadear; siento su cálido aliento contra mi boca y recuerdo lo que estaba haciendo antes de recibir el mensaje de Lila. Recuerdo lo que me hizo sentir y como mi cuerpo explotó ante el primer orgasmo que otra persona me hizo sentir. Nada que ver con los que yo misma me proporciono. — Podría intentarlo — Levanto la cabeza y dejo libre su cabello. ¿Qué está insinuando? — ¡Me encantas! Y no soy alguien que deje a un lado las cosas o las personas que me motivan y me impactan — De igual forma libera mi cabello para luego pasar su mano por el suyo — Lo siento. Nunca he estado con alguien más alla... — De una follada — Termino su frase y me bajo de su regazo y vuelvo a la silla del pasajero. — No sé si estaría preparado para entrar de lleno en una relación, sin embargo, podríamos ir con calma, paso a paso — Vuelve a mirarme y yo observo su edificio. Imagino que el primer paso es bajar de este auto para desayunar con él — Tal vez tendrás que tenerme mucha paciencia y... — Soy monógama —le digo sin pensarlo y sostengo su mirada, esperando ver algo en ella que me diga que no va a estar con ninguna otra mujer. — Y yo lo seré, si así lo deseas, seré solo tuyo —suspiro con su respuesta y mi corazón se acelera mucho más — ¿Subimos? — Aramis extiende su mano y dudo por un segundo, mientras las imágenes de las mujeres en su balcón se deslizan por mi mente. ¡Vamos a ir poco a poco, seré importante! Tal vez soy una tonta o una ilusa y nada de lo que acaba de decirme sea real. Podría solo estar diciéndome lo que quiero escuchar para tenerme lista y dispuesta y para no quedarse con ganas esta noche. ¡Podría, tantas cosas! Suspiro, decido creerle y vivir lo que tenga que vivir. Tomo su mano y en ese gesto le deposito toda la confianza que me fue arrancada hace tres años con el engaño de Lorenzo y mi antigua mejor amiga. — ¡Vamos! —le digo y me pierdo en su sonrisa.
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