Capítulo 14: La vida es una pregunta...

2230 Words
Travis No pude dejar de pensar en Zoa, no tengo la menor idea de por qué me siento atraído por ella; es despistada, irresponsable e impulsiva, pero también es hermosa, sonriente y natural. ¡Maldición! ¡Me está volviendo loco! Sabía que había intentado dejarme en ridículo delante de mi socio y de mis empleados, pero al ver cómo logró crear una propuesta publicitaria desde la locura que estaba cometiendo, me hizo reflexionar en lo imaginativa y creativa que es. Y luego, besarla en el ascensor fue como llegar al paraíso después de desearla cada noche, sin poder acercarme. Su olor a cítrico, el recuerdo de la forma apasionada como me respondió y de su sabor único y especial no me permitieron concentrarme después de que se marchara. Acepté la propuesta porque sabía que con la agencia Bellerose tendríamos propuestas interesantes, pero no esperaba que mi hermano pensara casarse y menos que tuviera un proyecto de ampliación que estaba dándole muchos dolores de cabeza y terminé aceptando gestionar personalmente la campaña publicitaria. Lo que, en resumidas cuentas, me puso en bandeja de plata la tentación hecha mujer. — ¿Qué haces aquí? — Amandine se encuentra frente a mí, cuando abro la puerta de mi apartamento. No sé a quién esperaba ver, porque seguro Zoa no vendría a tocar a mi puerta. Amandine tiene puesto un vestido rojo hasta la rodilla que se amolda a su cuerpo a la perfección y acompaña su atuendo con unos tacones muy altos y rojos, que me hacen recordar a los que llevaba esta mañana Zoa. — Travis, por favor escúchame — Me dirijo al ascensor y ella me sigue. En este momento no tengo paciencia para sus estupideces, esperé durante más de una hora a que Zoa saliera a su terraza, pero no lo hizo, así que decidí dejar de esperar y presentarme en su apartamento; no voy a aceptar su negativa tan fácilmente cuando pude sentir lo caliente y húmeda que se encontraba en el ascensor y mucho menos, voy a permitir que Amandine frustre mis planes. — Amandine, te juro que ahora no tengo ni tiempo ni paciencia — Ella entra al ascensor y se acerca seductoramente a mí. Pienso de nuevo en Zoa, en el ascensor de mi oficina, mientras observo la mirada anhelante de Amandine. — No puedes dejar que todo termine de esta manera, Travis, nos necesitamos. La empresa de tu familia necesita a la de la mía, mi cuerpo te necesita así como tú lo haces, somos el uno para el otro — Se acerca y desciende sus dedos y largas uñas pintadas de rojo por mi pecho, se detiene en mi pelvis, para luego presionar suavemente mi erección — ¿Ves? Me ha extrañado — Me dice mordiendo mi labio inferior. En realidad, me he excitado al recordar las piernas de Zoa en su traje sastre n***o y sus tacones rojos y al rememorar sus gemidos y el sabor de su boca cuando la besé en el ascensor. Necesito verla y se está convirtiendo en una urgencia. — Amandine, me encantaría que mi estado actual fuera por ti, pero tengo una cita y, desde ya, estoy preparado —le digo en el momento en el que el ascensor se detiene. Empujo suavemente su cuerpo hacia un lado, salgo y subo a mi auto, sin darle tiempo a reaccionar. Me dirijo a la casa de Zoa, en realidad ella y yo vivimos en el mismo barrio y demasiado cerca como para resistirme ahora que la he probado. No he podido dejar de pensar en ella en todo el día, y tengo claro que para sacarla de mi sistema debo tenerla. Una niña rica y malcriada como ella no va a doblegarme y mucho menos a ni a negar que se siente atraída por mí. Reduzco la velocidad al acercarme a su edificio, y empiezo a buscar un lugar para aparcarme, algo complicado en esta ciudad. Mi mirada se detiene en una pareja que camina por el anden; el hombre alto y moreno, con Jeans y camiseta negra, se inclina y besa en el cuello a la chica que con su cabello y zapatos rojos destaca entre los transeúntes. Aprieto mi mano con fuerza contra el volante de mi auto y sostengo la mirada de la chica que ha empezado a caminar con su mano entrelazada con la mano del imbécil que camina orgulloso a su lado. — ¡Zoa! — Susurro su nombre. Se está yendo con el idiota que la chocó en el semáforo, quien en el momento del accidente iba acompañado de una mujer que tenía escrito en la frente la palabra "Fóllame" Zoa me dijo que prefería satisfacerse sola a estar conmigo, aunque transpiraba deseo y ahora se va con este idiota ¿Qué diablos significa eso? — ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! — Acelero y busco el carrefour para volver a mi casa. No voy a insistirle a una mujer que prefiere ser follada por un tipo que de lejos se ve que le miente para llevársela a la cama, en lugar de estar con alguien que le plantea todo de manera clara y precisa. — Dime — Contesto a Amandine que me ha estado marcando desde que salí de mi apartamento. “Travis, espero que todavía no estés con tu cita, solo quería que... “ — Te espero en cinco minutos — Le digo y cuelgo la llamada, tal vez no esté bien desquitarme con Amandine, pero ella está cerca y muy, muy disponible. La observo esperando el ascensor en el parking de mi edificio, me acerco a ella cuando la puerta del ascensor se abre, la empujo y rodeo su cintura. — Abre las piernas — Le susurro y ella levanta la mirada y me observa a través del espejo, pasándose la lengua por la boca, su mirada cargada de deseo y la furia que siento me empujan a tirar de su cabello mientras ella apoya su mano contra el espejo. Empujo mi erección contra su culo y paseo mis manos por sus senos; escucho el sonido de la puerta al abrirse y la giro, levanto su cuerpo cargándola y pegándolo contra el mío, camino hasta mi puerta y paso la llave de contacto, sin dejar de besar sus senos cierro la puerta con su cuerpo, tomo un preservativo y me deshago de mis pantalones. — Oh Dios Travis, me encanta cuando estás tan cachondo — deslizo mi mano en su centro y la siento húmeda y lista para mí. No tengo ganas de responder a sus estúpidos comentarios. — Sin ropa interior. Perfecto — La embisto con fuerza mirándola a los ojos, me inclino y la penetro una y otra vez sin detenerme, deslizo mi mano hacia su mentón, empujo su cara contra la pared cuando ella intenta besarme. Tengo el sabor de Zoa en mis labios, recuerdo su textura y la forma en la que me devolvió el beso, apasionada, salvaje y por el instante, no deseo sentir el sabor de ninguna mujer diferente a ella. Embisto con mucha más fuerza, la cara del imbécil de Lennox mientras besaba a Zoe en el cuello, se apodera de mi mente y la ira se acrecienta. El cuerpo de Amandine se mueve contra la puerta al ritmo de cada embestida, sus gritos aumentan y por un segundo no puedo soportar el sonido de su voz; Llevo mi mano a su boca y presiono con fuerza mientras mi m*****o se ensancha en su interior, mis vasos sanguíneos se estimulan por completo y acelero mis penetraciones. — Travis ¡Oh Dios, Travis! Esto es alucinante, te siento tan profundo — No puedo callarla a pesar de que no deseo escucharla, no para de hablar y gemir. Vuelvo a penetrarla una y otra vez hasta que la observo cerrar los ojos, sus manos aprietan con fuerza y rasguñan mi espalda, mientras la punta de sus tacones se introducen en mis glúteos. — ¡Cállate! — Gruño mientras siento el alivio invadir mi cuerpo por unos segundos. — Esto ha sido fantástico — Amandine susurra buscando mis labios y vuelvo a evitarla. No voy a besarla. Me muevo con ella agarrada a mi cuerpo y la dejo en el sofá. — Desvístete — Le ordeno mientras me quito el preservativo. Amandine se quita la ropa rápidamente sin dejar de mirarme, sus grandes senos y su v****a por completo húmeda se desvelan frente a mí, se pasa de nuevo los labios por la boca, y desliza sus dedos hasta que empieza a moverlos contra su clítoris. — Ahhh — Gime y gira sus dedos más deprisa, se inclina contra el sofá, abre las piernas y sube una de estas, apoyandola en un cojin, invitándome a saborearla. — Tómalo— gruño, sosteniendo mi m*****o que empieza a inflamarse al verse estimulado por el movimiento del cuerpo de Amandine — ¡Ahora! — Travis, voy a correrme, yo... — Me inclino y presiono mi mano contra la suya, acelero los movimientos y la observo mientras sus pupilas se dilatan y mi mano se moja con completo — ¡Mierda! ¡Fóllame, Travis, por favor, fóllame! Enredo mi mano en su cabello y tiro su cara contra mi pelvis. Vuelvo a ver la cara de Lennox y la mirada llena de deseo de Zoa mientras el tipo sostenía su mano. La furia me consume y presiono con fuerza con fuerza contra la cara de Amandine. — ¡Trágala! — Gruño y ella se lleva mi erección al interior de su boca, succiona con fuerza, una y otra vez; abre su boca y se traga mi m*****o hasta lo más profundo. — ¡Mierda! — Vuelvo a tirar de su cabello y muevo su cara a mi antojo, cierro los ojos al sentir como mi cuerpo se estremece y el calor me embarga, gruño y me derramo en el interior de su boca; Amandine se traga todo hasta el final. — Vete — Me muevo hasta la licorera y tomo un trago de Whisky. — No puedes follarme de esa manera, hacer que te la coma y luego echarme, Travis ¿Con quién diablos crees que estás hablando? — Amandine se pone de pie, desnuda y espléndida y se acerca a mí — No vas a usarme como a una puta y a tirarme segundos después. Cierro los ojos, ella tiene razón, la he tratado como a una cualquiera y no me ha importado su placer, soy egoísta, egocéntrico, pero siempre tengo en cuenta el placer de las mujeres que me follo y ella ha tenido su cuota de orgasmos. — No estoy de humor, Amandine. Te dije que no quería una relación y eso no ha cambiado — Me quedo de pie y observo nada en particular por mi ventana. — Travis, te dije que podríamos seguir viéndonos por diversión — Escucho la seductora voz de Amandine y me vuelvo a mirarla. No se ha vestido. — Y yo te dije que era suficiente — Está claro que me estoy contradiciendo al volver a follármela, pero no quiero que piense que lo volveremos a repetir. — Por supuesto, Travis. Para metérmela hasta lo profundo de mi garganta, no tienes problema, no necesito rogarte ¿Verdad? — Comprendo lo que dice y sé que tiene razón, pero no deseo volver a verla y no voy a cambiar de opinión. — Cambiamos de empresa publicitaria, eso debería decirte algo — Abro la puerta y salgo a la terraza. Zoa, al parecer, no ha regresado a su casa. Cierro los ojos y la imagino besando al imbécil de Lennox, moviendo su cuerpo mientras la penetra, imagino su mano enredada en su rojo cabello, su piel bronceada y sus senos erectos. La recuerdo en el ascensor; la forma apasionada en la que me respondió y aprieto con fuerza la copa entre mis manos, imaginándome su cara en medio de un orgasmo. No puedo contener mi ira y vuelvo a apretar mi copa un poco más. — ¿Qué haces? — El grito de Amandine, me hace volver a mirarla — Te has hecho daño. — Corre hacia mi lado y toma mi mano entre las suyas; por inercia la sigo hasta la sala de baño, el agua corre por mi mano y veo la sangre desaparecer en medio del lavabo — Travis. Has estado muy extraño, pero imagino que vas a decirme que no es mi asunto y no me interesa. — Sonrío y cierro la llave del agua. — Amandine, creo que debes vestirte —ella asiente y sale de la sala de baño. Observo mi imagen frente al espejo y lo golpeo con furia. El sonido del vidrio al romperse me saca de mi ensoñación. Me dirijo al salón que se encuentra vacío, no hay señales de Amandine, los trozos de vidrios sobre el suelo de la terraza me recuerdan lo que acaba de pasar. Tengo que controlarme, no soy un crío impulsivo y lleno de hormonas que además está enamorado como un estúpido de la vecina de al lado. Abro el ventanal y salgo al balcón, mi mirada se dirige a su terraza que sigue a oscuras, no ha vuelto, y al saber que sigue con él y que debe estar disfrutando entre sus brazos, la furia y los celos me controlan y grito impotente. ¡Odio imaginarlos juntos!
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