Capítulo:54

874 Words

Elena nunca pensó que volvería a ver a Ana sentada frente a ella, con las manos rodeando una taza de café, exactamente como hace veinte años. Habían cambiado muchas cosas: las arrugas finas alrededor de los ojos, el peso de las decisiones, las ausencias acumuladas. Pero había algo intacto: ese silencio que solo se da entre dos mujeres que se conocen el alma. —Nunca pensé que este día llegaría —dijo Ana, rompiendo el silencio—. Pensé que te habías ido para siempre. Elena esbozó una sonrisa triste. —Yo pensé lo mismo de ti. Se miraron largo rato, como si en ese cruce de miradas cupieran dos décadas completas. Afuera, la tarde avanzaba indiferente. —Cuando desapareciste —continuó Ana—, te busqué. Te juro que lo hice. Fui a tu casa, pregunté en la universidad, incluso… incluso intenté loc

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