NESS * 7

625 Words
―Carajo ―murmura pero aun así puedo leer sus labios claramente ―si claro ―acepta y en seguida cambio la opción de la llamada ―Me disculpo no era mi intención  interrumpir su privacidad. Él Carraspea antes de sus palabras y es evidente que traga grueso para continuar con su charla. ―Olvídelo, ¿Em está bien? o su llamada es por algo adicional ―cambio de una vez el tema porque no quiero extender el anterior. ―En realidad necesito pedirle que converse con ella, al parecer ha tenido un episodio con su padre y está muy alterada; ahora no quiere salir de su habitación y delante cualquier sonido se altera, es un poco frustrante verla de esa manera nuevamente, nos estaba gustando todo el avance que hubo en estos últimos días. */*/* ―Y por qué dice que al parecer, no están seguro de lo que ella dice. ―Claro que estamos seguros pero en realidad, no tenemos pruebas de que su padre, se haya presentado aquí donde Nikolay y no es que dudemos, pero… ―Es más fácil desatender el problema, ―Lo interrumpo con voz firme haciendo que se quede totalmente en silencio ― cuando somos cercanos a víctimas de acoso, nos sentimos abrumados, nos da miedo o simplemente por humanidad nos agotamos de la tensión que genera siempre estar alerta, no es fácil asumir una responsabilidad de acompañar en este camino a una persona afectada, tener más que paciencia; la compresión de ver el mundo como ellos lo ven. Sentir el terror que invade su cuerpo tan solo con pensar en la persona; ni que decir de los pensamientos que se desarrollan cuando simplemente traen un recuerdo que hacer alerta en sus mentes. ―No me pesa cuidar de Em, nunca me he retratado de mis decisiones y menos si es con alguien que amo, lo doy todo por esa persona ―sus palabras no solo las percibo con toda la sinceridad que le coloca sino con un sentido de alerta como psicóloga mi cerebro siempre está analizando las conversaciones que tengo, más cuando no están vinculados conmigo. ―Interesante  ―murmuro en modo doctora. ―¿Qué es lo interesante? ―gruñe y sigo viendo algunas tendencias… ―Usted, pero no importa por ahora, el punto es que no es fácil llevar una situación de estás y menos cuando no disponemos de todos los  medios o conocimientos, yo creo en Em si ella dice que vio, escucho o tan siquiera que lo percibió debe creerle, sabe cuál es unos de los peores errores en casos como estos. ―No, enséñeme ―responde con arrogancia. ―La confianza, demasiado confianza en que se sabe todo, demasiada en creerse invencible y solo lo que logran es que todo llegue al punto de lamentación. ―No entiendo eso último ―gruñe y en su voz se nota el tono de lo molesto que está. ―Lamentar la pérdida de un ser amado por confiar tanto en sí mismo que se cree inmortal, los acosadores son muy inteligente, hábiles y le aseguro que la mejor manera de no llegar a este último punto es desconfiar hasta de la sombra propia. »Mañana llamare a Em, solo denle el medicamente indicado y no la dejen sola, feliz noche señor Illaramendi. Cuelgo sin dejar responderme y suspiro soltando el teléfono en el sofá mientras aprieto mis manos que tiemblan un poco y a contrario de Cristóbal yo no siento molestia sino expectativa de cómo será el dueño de esa voz que envía a mi cuerpo una descarga completa de seducción, maldigo por lo bajo y me encamino a la ducha, tendré que volver a centrar mis pensamientos sino quiero terminar en un buen lio.
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