Una primera señal que no vi.
Ha pasado una semana desde mi discusión con la muñequita de porcelana, sé que las cagué y creo que ahora lo estoy pagando y con creces, pues el karma viene a mi vestido como un oficial de policía que me está arrestando…
—Usted queda detenido, por intento de homicidio, porte ilegal de armas y allanamiento de morada, tiene derecho a permanecer en silencio, cualquier cosa que diga puede ser utilizada en su contra…
—Oficial, esto es un error, yo solamente soy un buen ciudadano, el arma es mía y la señorita fue atacada. Por favor, Tabatha, di la verdad.
La chica que estaba junto a mí es mi… bueno, la vecina con la que tengo una especie de relación, en realidad con la que estoy saliendo. Ash qué complicado darle un nombre, la pobre está tan asustada que no puede decir nada, por poco y la asesinan y este oficial de policía no me escucha.
—Lo, lo siento… yo…
—Ya podrá hablar todo eso en la delegación, le recomiendo callarse y usted señorita debe ir con el paramédico para que revisen sus lesiones.
—Por fin algo coherente. Tab, llama a la señora Blue o al señor Adam por favor.
Soy sacado del edificio esposado como un vil delincuente, en vez de ser premiado por sacar a otro mal nacido del planeta. Estoy seguro de que no lo maté. Sé disparar desde los ocho años, pero esta tendré que pasarla dentro de una celda, estaba defendiendo a mi chica y no en una de mis misiones.
Les contextualizo. Hoy estaba con mi amiga, casi hermana y jefa, Alma Di Rossi haciendo algunas compras para su nuevo bebé, obligado porque no quería ver a cierta personita en esa casa y la doña ésta me dijo que si no la acompañaba me mandaría a llevarla a su terapia.
¿Tan mal quedó después de nuestro encuentro? «por supuesto que sí, idiota. ¿no viste como se desmayó y no reaccionaba?» !ya cállate!
Ash, ¿en qué estaba? ya sé, estaba comprando ropa para Mateo con Alma y antes de volver a casa fue cuando recibí la llamada de Tab, al parecer alguien la estaba siguiendo y se sintió acosada, su voz denotaba que estaba asustada así que dejé a mi amiga al resguardo de Carlos y salí disparado hacia su departamento, cuando llegué me encontré con la puerta abierta y los gritos de Tab, el hombre la tenía aprisionada a la pared y con una cuchilla en el cuello. Ni siquiera lo pensé, saqué mi arma y le disparé en el brazo y en la pierna. Dos disparos certeros que no dañarían más allá de hacerlo gritar como un barraco, pero heme aquí, entrando en una patrulla y con todos los vecinos cuchicheando, porque sí, para eso si que son buenos, pero para apoyar a una vecina o a un buen samaritano nadie hace nada.
Una ambulancia se llevaba al ser despreciable animal y otra se llevaba a la chica que me gusta, mientras yo peleaba por quitarme las esposas dentro de la patrulla.
Al llegar al precinto las cosas no fueron muy distintas de como habían sido al ser detenido, varios de los policías que estaban allí los conocía, eran todos unos ineptos y sus caras de burla al verme entrar esposado me dejaron más que claro que harían todo lo posible para hacer mi estadía lo más maravillosa posible.
—No lo puedo creer, Lester ¿dejaste de ser un super guardaespaldas y te volviste un asesino?
—Tan divino Carter, que bueno verte cariño, ¿tu mujer no te dio tu mamada matutina—el oficial Carter era uno de los tantos que conocía de mi época de maleante y bueno, su esposa Susan era una verdadera diosa en el arte de las mamadas, lo siento, esa es la verdad y eso no me lo podía refutar..
—Imbécil —el tipo se me tira encima y está a punto de darme un puñetazo cuando se aparece el jefe de policía.
—Ya, basta Carter. No ves que te está provocando— le grita el jefe de policía, mientras nos mira molesto.
—Jefe Jones, un gusto de verle, ¿ya me van a soltar?— digo mostrando mis manos esposadas en son de súplica.
—No tan rápido Lester, primero debemos investigar y lo sabes.
—Ya le dije a sus chicos lo que pasó, el tipo estaba en el departamento de mi vecina y ella me llamó pidiendo auxilio.
—Qué conveniente y justo estabas cerca de su departamento y en vez de llamarnos a nosotros fuiste en su auxilio e hiciste justicia por tus propias manos.
—¿Qué comes que adivinas Jefe Jones? Así mismo fue, como ustedes se demoran una enormidad no me quedó de otra que entrar y verificar la situación, Además, el tipo no se va a morir y usted lo sabe.
—Basta, Lester. No estás en las mejores condiciones para hacer tu teatrito. Por lo pronto quédate aquí y disfruta de nuestra grata hospitalidad.
—¿Mis nachos y la cola van por cuenta de la casa? Ah y quiero mi llamada.
—Por supuesto princesita, quédate sentadito esperando— me respondió Carter con voz de cabreado, llevándome a la celda, pero yo no tenía la culpa de la mujercita que se gastaba, menos sabía que era su esposa cuando la conocí...
Las horas pasaban y nada de mis nachos y la bebida, qué decir de mi llamada. Estaba en una misma celda con un grupo variopinto de personajes, me senté en el medio del lugar, era algo que había aprendido de los chicos en la cárcel, así sabrían quién era el que dominaba y nadie se acercaría a mí. Lo que me parecía extraño era que ninguno de los Scott apareciera y ya llevaba varias horas esperando. Fui claro al decirle a Tab que los llamara, pero debe haber sido tanto el susto que aún debe estar en shock en el hospital y a lo mejor ellos la están acompañando.
Esa pobre chica era un desastre, pero me gustaba y mucho, no es porque se parezca a cierta personita, no, no, no. La chica se ha dado a querer y de qué formas. Todavía recuerdo como la conocí cuando me cambié a ese edificio. Fue tan linda que me llevó una lasaña a medio cocinar para darme la bienvenida y desde ahí nos hicimos amigos, una cosa llevó a la otra y debo decir que por primera vez me sentía enganchado con alguien. La había empezado a cortejar y ella me había aceptado. Así de fácil.
Ahora, lo tenía todo. Un excelente trabajo, amigos maravillosos y una chica a la que le pediría ser mi novia, estaba haciendo lo correcto pues había dejado atrás mi loca persecución en contra de Daniela, ya que era algo que estaba mal, aunque me molestara que ella estuviera enamorada del incordio de Thomas, pero después de esa noche no fui capaz de volver a verla a la cara. Me avergonzaba de lo que había hecho y más por su manera de actuar, ella me tenía miedo, lo vi en sus ojitos y eso me mató. Y aunque extrañaba montones a Sarita no me acercaría a ellas para no seguirlas lastimando.
La verdad es que no sabía porqué me dolía tanto que le gustara Thomas, ella era libre de enamorarse de quien quisiera, pero ¿por qué justo él? ¿Por qué no... yo?
—Princesa, han venido por ti... — me dice Carter, sacándome de mis pensamientos, mientras abre la reja de la celda.
—¡Jex! — la jefa se acerca a mí y comienza a revisarme como si de un niño chiquito fuera y tuviera algún raspón, a veces, eso era raro. Era un huérfano y nunca tuve muestras de cariño, por lo que tanta dedicación me abrumaba—. Si tiene alguna herida o magulladura les prometo que lo van a pagar.
—Abogada Scott, a su guardaespaldas lo hemos tratado como a cualquier delincuente que haya cometido un crimen.
—Fue por defender a su vecina, su arma está legalmente inscrita y posee permiso para portarla, sería mejor que hicieran bien su trabajo y mantuvieran en custodia al tipo que está en el hospital y dejen de molestar a un buen samaritano como es mi guardaespaldas.
—Eso lo decidirá la justicia, Abogada.
—Por supuesto mi estimado oficial, pero la demanda por abuso policial no queda descartada, oficial Carter.
—Será mejor que se vayan, tenemos mejores cosas que hacer que seguir de niñeras de este delincuente. Fue un placer verla Abogada Scott.
—¿Seguro que no te hicieron algo?— me pregunta nuevamente preocupada mi jefa y yo asiento para luego preguntar.
—Seguro jefa, ¿Cómo está la chica?
—Ella está bien y en su casa, pero ¿por qué no nos llamaste de inmediato cuando te detuvieron?— ¡¿Qué?!
—Le pedí a Tabatha que les llamara— digo un tanto molesto, ¿es que no hizo lo que le pedí?
—Pues ella no fue la que llamó, Alma se quedó preocupada, llamó a Jack y este fue a tu departamento.Ahí fue donde se enteró de todo, nos demoramos en encontrarte porque primero fuimos al hospital, pensando que estarías constatando lesiones, pero no estabas ahí y tu vecina ya se había ido. Sólo estaba el tipo al que le disparaste en custodia. A propósito, buenos disparos— me dice dándome uno codazo amistoso y eso hace que esboce una sonrisa, mi jefa era lo mejor—. Pero vamos a casa que esa mujer embarazada de mi hija debe estar con los nervios de punta.
¡Mierda, Alma! Se me olvidó por completo mi amiga, ella está en sus últimos meses de embarazo y la puse en riesgo con mi inmadurez, si algo le pasara no me perdonaría…
Con la cabeza gacha me subí al auto de mis jefes esperando la reprimenda, sabía que se habían aguantado dentro del precinto y que esto podía hacer peligrar mi trabajo, pero no me arrepentía, era lo que debía hacer.
—Ya, cambia esa cara Jex. Sabes que lo que hiciste fue extremo y puedo entender tus motivos, pero para eso está la policía. Debiste llamarlos a ellos y no arriesgar tu vida y la de esa chica.
—Lo sé y asumo las consecuencias, pero la preocupación me cegó, ella es importante para mí.
—Te entendemos— me dice el jefe sentado frente a nosotros —, pero también entiéndenos a nosotros, cada uno de ustedes es parte nuestra familia y esto te puede afectar.
—De ser así, pongo mi carta de renuncia.
—No seas tonto, no te estamos diciendo eso, es sólo que debes entender que tomar la justicia por tu propia mano no es la primera opción.
El silencio se instaló en la camioneta y nuevamente me puse a pensar en lo que había pasado. Nunca había infringido tantas leyes de tránsito para llegar al lugar y agradezco haberlo hecho, pues llegué justo a tiempo. Aunque aún no entendía como el tipo entró en su departamento si le dije a Tab que cerrara bien la puerta. Cuando estén las cosas más calmada debería conversar con ella. Además, la investigación seguiría su curso y Tabatha tendrá que declarar.
Llegamos a la casa de mis jefes y me encontré con una Alma furiosa que me trató peor que un niño chiquito, pero lo que no me esperaba era que llegaran Dana y Thomas, ambos estaban igual o tanto más preocupados por mí, de hecho adelantaron su vuelo para estar presentes, lo que agradecía y a la vez me perturbaba.
Entre todas las personas que estaban ahí por mi culpa, faltaba una que me habría gustado ver, pero cuando me enteré que mi mini muñequita estaba enferma se me hizo un nudo en la garganta, mi pobre chiquita tenía fiebre y lo más probable era que no la podría cuidar.
A la mañana siguiente, salí casi escapando de la casa, necesitaba saber cómo estaba Tab o mejor escapar de ahí. Tomé una de las camionetas y me dirigí a mi departamento, aprovecharía de ducharme y cambiarme antes de verla, pero lo que no me pensé es que ella estaba ahí, se notaba su preocupación. Corrió a mis brazos y me besó, me pidió perdón por meterme en este problema y yo la acuné en mis brazos, le dije que todo estaría bien y que no se preocupara, que las cosas saldrían bien pues tenía a mis jefes trabajando por demostrar lo que había pasado y que era mejor que se quedara en mi departamento pues entendía que estar en el de ella le traería malos recuerdos.
Desde ese día, comenzamos a vivir juntos y me gustaba tenerla en casa. La pobre se desvivía por tener todo limpio y ordenado, el sexo era intenso y la convivencia genial, con ella había olvidado mi obsesión y se lo agradecía, pero algunas noches esos ojos azules se aparecían en mis sueños y se transformaban en mi peor pesadilla...
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