Una semana había pasado desde aquella discusión donde las preguntas ya tenían respuestas y aun así había sido una semana difícil evitando e ignorando a Memphis. Pasé la mayor parte del tiempo encerrada en mi habitación, sin muchas ganas de querer comer y mucho menos pintar. Una semana más donde había sido una cobarde evadiendo mi realidad, no era fácil continuar con tu vida cuando no tenias vida. ¿A dónde se iba cuando no tenías el apoyo de tu familia? ¿A qué brazos se corría cuando tenías el corazón roto; si no tenías el cariño de mamá? De donde sacabas las fuerzas para seguir adelante si no tenías un motivo que te moviera y el vacío dentro de mí era enorme. Desenredar una bola de estambre era más fácil que resolver el lío en mi cabeza. Me era imposible hacer que mi corazón y mi cereb

