Capítulo 10 El lugar estaba repleto de máquinas para hacer ejercicios y Ainoa no tenía idea por dónde empezar, miro a Madison, quien la observada con una sonrisa. –¿Qué? – le preguntó con seriedad. –¿Estas lista para que las piernas te tiemblen? –¡Por favor! – exclamó con gracia. –Muy bien, comencemos con sentadillas entonces. Ainoa dejo su toalla a un lado y comenzó haciendo sentaditas, a lo que Madison la miro extrañada. –Me imagino que solo estas calentando. –Me dijiste sentadillas, es lo que estoy haciendo. –Dios – bufó, colocando sus ojos en blanco-, debes agregarle peso, no estás haciendo nada prácticamente, ven te muestro. La empresaria se acercó a una barra que estaba cerca, tomo varios discos los cuales se notaban bastante pesados, los coloco haciendo un total de

