23:00 horas, era lo suficientemente tarde para descubrir que era eso pero como haría para que nadie me descubriera en la noche, estar después de la hora dictada en los pasillos se consideraba una sanción muy grave y por una vez en la vida, no quería irme de aquí, al menos no hasta que sepa que era ese lugar y por fin pudiera cogerme a Lucian. Me puse mí mejor ropa interior y un vestido que dejaba ver lo que tenía abajo, no use brasier para alimentar el deseo de Lucian cuando me viera. Salí de la habitación y en la puerta había un paquete de cigarrillos con una carta "disfrútalos, firma: Oceanía" no acostumbraba a fumar pero Oceanía lo hacía ver tan sexy que solo me concentre en imitar su movimiento para cachondear. Avance rápido hasta la sala principal y subí las escaleras, 4 piso y miles de escalones, comencé agotarme y a sudar, no quería tener una sola gota, así que subí más lento, hasta que llegue. 4 piso y primer pasillo, lo encontré fácilmente ya que había uno solo que a la mitad se dividía en dos, seguí en línea recta, un pasillo larguísimo y bastante espeluznante, la bendita puerta, color verde, vieja y agrietada, con un picaporte que parecía de oro masiso y muy muy antigua. Respiré hondo y entre, me encuentro con una habitación oscura, con luz roja muy tenue, una cama, un pequeño bar, un jacuzzi y un baño gigante pero no había nadie, lo primero que pensé fue, me han jugado una sucia broma y yo caí, todos se burlaran de la recién llegada, maldita sea y me dirijo a la puerta para volver a mí habitación y olvidar esta fantochada pero escucho un ruido como de agua corriendo, Lucian? pensé, me acerque a la puerta del baño que estaba entre abierta y pude ver a un Lucian en una ducha con luces violetas, totalmente desnudo y mojado por el agua que le caía, su polla venosa erecta, sus ojos verdes bastante rojos y esos brazos por dios, no me había tocado y ya comenzaba a exitarme, ese hombre estaba tallado a mano, no había nada imperfecto en el, por su espalda corría el agua y siguiendo las gotas pude ver sus tatuajes, el uniforme siempre los tapaba pero en su piel blanquecina quedaban tan bien, por dios debía follarmelo y hoy lo haría, lo dejaría pidiéndo por mí, juro que lo haría. Lucian gira a verme y me sonríe.
-disfrutas de verme diablita? mira como has venido, ese vestido te queda fatal.- juguetón me salpicó agua de la ducha, torpemente prendi un cigarrillo y adopte la misma pose que Oceanía, el mordió sus labios y comenzó a masturbarse viéndome, podía ver cómo miraba mis senos traslúcidos, mientas fumaba me tocaba mí cuerpo y el se masturbaba, no podíamos estar más calientes, ambos nos deseábamos. Lucian cerró la llave de agua y tomo una toalla, seco su cabello, su torso y sus piernas, aunque algunas gotas de agua quedaron en su cuerpo, se abalanzó hacía mí y me tomo por encima de el, abrazando con mis piernas su cuerpo, me quite el vestido y el me tiró en la cama, una cama con una sábana de seda y un colchón que invitaba a follar toda la noche. Lucian se tiró encima mío, beso mis pechos subiendo y bajando por mí cuello, abrió mis piernas y me metió sus dedos, primero sos y luego tres, bajo y me chupo como nunca lo había hecho, aguante lo más que pude sin venirme, salió y me tomo de la nuca bruscamente, me beso fuerte y me arrodilló ante ese monumento que tenía, no dude en chuparla, con fuerza, más rápido y más lento, haciendo círculos con mí lengua, me tomaba con fuerza del cabello y sus gemidos me humedecia aún más, me quito y me subió de nuevo contra el, apoyándome en la mesita del bar, abrí mis piernas voluntariamente y comenzó a frotarme con su pene, hasta que lo hundió en mí, comenzó a entrar y salir en mí como un experto, masturbaba mí clítoris y con su otra mano me tenía fuerte de la cintura, nunca me había cogido así, no entendí como viví tanto sin alguien que supiera darme tanto placer, ambos gemiamos y nuestra respiración se volvía una, ya estaba por venirme y el lo noto
-todavia no muñequita.- dejo de masturbarme y apretó mis nalgas con sus dos manos como aguantaría tanto placer sin venirme, es imposible.
-no..nn...no puedo.- grite extasiada y solté todo lo que venía aguantando, un chorro cayó sobre la alfombra y la humedeció dejando una mancha grande, el se sonreía y seguía metiéndola y sacándola, nunca había sentido tanto placer, se salió por completo de mí y me dejó sentada en la mesa un rato sin hablarme. Abrió un ventanal y salió a un balcón que dejaba ver la ciudad que la que tan alejados estábamos, lo seguí cubriendome con la sábanas de la cama.
-eres insaciable.
-pues no se que me pasa contigo Lucian, me das un placer que nunca nadie me dio.- avergonzada mire hacia abajo.
-pues a muchas mujeres les sucede lo que Ati dulzura.- su comentario me molestó un poco, no suelo hablar de mis encuentro sexuales con una persona con la que acabo de follar pero trate de no mostrarme tan molesta.
-por que me llevaste a esa sala el primer día?.
Lucian rio como era de costumbre.
-cuando llegaste me invadió un deseo que no pude controlar y note lo mismo en tu, pude ver cómo nos miraste a mí primo y a mí, tus ojos pedían que alguno de los dos te follen y como Alan es un idiota, yo te di ese gusto.
-pues quien te crees, deseo? de q hablas Lucian, no quería follarte pero si me cachondeas, me encontrarás como a cualquier mujer.- me aleje porque comenzaba a impacientarme su egocentrismo, aunque tuviera razón, no se la daría.
-Genesis, soy hombre y muy observador, las mujeres dejan muy a la vista cuando quiere cogerme y tu muñeca, lo pedías a gritos, no estarías aquí si no fuera por eso.
Me dejó muda porque lo que decía era cierto, como explicaba que esté aquí si no moría por esa polla venosa que me dejó temblando mis piernas.
Lucian entro a la habitación y comenzó a llenar el jacuzzi, quito su boxer y se metió, en menos de 30 segundos se relajó. Me dejó sola en el balcón, así que entre, quise meterme con el.
-que estás haciendo?- pregunto confuso
-puedo?
-para que quiere relajarte? ya te di lo que querías.
-es una broma de mal gusto o que?
Lucian se burló
-claro que no dulzura, no andaremos en plan novios, solo fue una follada de recién llegada.
Mí invadió una angustia que casi me deja llorando delante de él, revolee la sabana y me vestí.
-cierra la puerta cuando te vayas.- dijo Lucian.
Me giré hacia el enfurecida.
-quien te crees que eres tonto patán.
-el hijo del dueño.
-solo eres el hijo del director.- rugi cada vez más enojada.
-mi padre es el director y dueño del internado torpe niña.- Lucian no me miraba, solo se relajaba en el jacuzzi.
-estas mansión era mí casa antes, mí padre hace un par de años decidió convertirla en esto, no te daré más explicaciones, vete de aquí muñeca.
Me fui enojada y triste de la habitación, casi lloriqueando pero mí llanto fue interrumpido por un rechinido.