Le dediqué una mirada de odio y él huyó como una rata sin decir nada más ni esperar una respuesta de mi parte. Uwe paró de llenarme de besos y se sentó en la silla frente a mí, cruzado de piernas. Aunque no despegué la mirada de la computadora, podía mirarlo de reojo. —¿Qué viaje? —preguntó casi enseguida. —Hablamos de esto después. —Quiero hablar de esto ahora mismo —¿Y yo qué podía decirle para arreglar esto?, porque, definitivamente, era muy jodido. Así que, sin poder mentirle, hablé. —Mañana viajo a Finlandia por un proyecto importante. —¿Por cuánto tiempo? —Unos días. —¿Y por qué yo no sabía esto y él sí? —Porque tomé la decisión hoy y no había tenido la oportunidad de contártelo. —Él era tu exnovio ¿verdad? —me quedé en silencio y Uwe me presionó —. Estoy esperando tu respu

