—¿Qué pretendes de esto? —pregunté durante la cena. —¿A qué te refieres con “esto”? —Tú y yo. —Ya te dije, lo quiero todo. Voy a terminar mi matrimonio con Aurora apenas pueda viajar. Y espero que tú hagas lo mismo con el tipito ese que tienes de novio. —Hablando de eso, no me siento lista para contarle a nadie lo nuestro. —¿Por qué? —Porque tú aún estás casado. —Lo entiendo, pero ¿ni siquiera a nuestras familias? —A nuestras familias es a quienes menos quiero contarles. —Entonces, ¿me vas a tener oculto? —Aquí el que está casado eres tú, así que, no estás en posición de nada —suspiró. —Está bien, lo acepto. Con tal de estar contigo haré cualquier cosa. Pero, en serio, quiero que termines tu relación. —Mientras sigas casado, no estás en posición de pedir nada. —Entonces, ¿qué?

