Ni siquiera supe cómo pasó, pero, cuando me di cuenta, ya estaba en sus brazos dejándome llevar por el amor que yo sentía hacia él y no pude ni quise detenerme. Esto era todo lo que yo quería, lo que deseaba y por todo ese tiempo, me sentía la Artemisa de antes, la Artemisa amada, que amaba y que era feliz. Y esa simple sensación de sentirme viva fue lo que me llevó a esa noche hacer el amor con Sevians. Con él las cosas eran dulces, delicadas, suaves, pero maravillosas. Él conocía tanto mi cuerpo, que sabía dónde tocar, dónde morder y me hacía llegar a un orgasmo que me enloquecía. Con Sevians estaba haciendo el amor y eso era todo lo que yo quería. Ese día, entendí la diferencia entre tener sexo y que te hagan el amor, y quería lo segundo por y para siempre. Me quedé dormida en los braz

