Capítulo16

1552 Words
— ¿Estás bromeando? —Cuestiono con la poca paciencia que tengo para lidiar con este juego de mierda. —¿Te parece que lo hago? —Ronronea inclinándose sobre mí colando sus manos por debajo de mi camisa tocando con descaro la piel de mi abdomen, no hay que ser muy astuto para saber lo que quiere, esa sonrisa curva y sus ojos brillando de deseo la delatan sin duda. —No estoy de humor para tus tonterías—Exclamo amenazándola con la mirada, tomando sus manos alejándolas de mí, ella no se ve muy contenta y no podría importarme menos, rompo el contacto y me alejo de ella girándome hacia la puerta. —Es seguro que te has encontrado con Donovan entonces—Afirma con autosuficiencia lo suficientemente fuerte para que pueda escucharlo, la mención de su nombre me hace enfurecer al recordar lo que ocurrió después, sin planearlo me acerco a ella de nuevo—Has intentado protegerla ¿No es así? —Cierra la boca—Le ordeno al sentirme estúpido cuando su afirmación viene acompañada de una ligera burla, como si pudiera adivinar lo que ocurrió al final. —No lo haré a menos que …—Intenta decir algo pero la silencio apretando mis labios contra los suyos, es la única forma que se me ocurrió para hacerla callar de una vez, sus labios me reciben con seguridad moviéndose frenéticamente en sincronía con los míos, ella intenta nuevamente colar sus manos por debajo de mi camisa pero se lo impido tomándola de las muñecas—¿No puedo tocarte? —Me enfurece que lo hagas—Aseguro liberando sus manos. —Me gusta mucho cuando te enfadas—Afirma mostrando una sonrisa lasciva. —No hables más—Ordeno apoderándome de sus labios está vez voy en serio, tomo su cabello y sin compasión lo jalo hacia atrás abriendo su boca, Mara gruñe en deseo, continuo explorando con furia su boca, sus manos sobre mi pecho, recuerdo que aún estamos en la sala del viejo, no hay vuelta atrás, la tomo de las caderas impulsándola hacia arriba ella entiende el movimiento rodeando con diligencia sus piernas en mi cintura luego Mara me guía hasta su habitación. *** Al verla desnuda solo cubierta por las ligeras sabanas de su cama, no siento nada, no es como si realmente ella significara algo para mí, me eh esforzado lo suficiente para no pensar en nada cuando ella gemía mi nombre, sus frenéticos movimientos, han sido suficiente para atenuar mi malestar, realmente espero que este incidente no complique las cosas para mí, no planeo hacerla feliz, mucho menos ligarme a ella, solo ha sido un desliz, nada más. Me pongo mi ropa asegurándome de no dejar rastro, no tengo en mente verla despertar, salgo con cuidado de su habitación asegurándome de no ser visto por nadie, me deslizo velozmente por la sala de estar hasta la entrada, todo está a oscuras, me alivia saber que aún duermen, meto las manos en los bolsillos de mi pantalón al salir de la casa camino sin un rumbo establecido solo tengo tres lugares a los que no pienso ir, la taberna, la casa de Jhon, la casa de la bruja, irónico en este momento no me queda paciencia para intentar defenderla de mis propias conclusiones, quizás estoy remando en dirección contraria por alguien que merece ser olvidada, que se ha ganado con creces la soledad en la que vive, le teme a la oscuridad por que la hace ver que su inocencia no es más que una mentira, ella es la excepción, la maldad no siempre viene acompañada de un rostro desagradable. Camino lo suficiente para salir de los límites del pueblo, solo veo árboles, justo lo que necesito para despejarme, el sol ha comenzado a calentar facilitándome seguir el sendero de tierra, siendo honesto no esperaba encontrar nada tan profundo en el bosque, es un perfecto punto muerto, pero lo hay, a lo lejos de mi puedo ver el techo de una cabaña distinguiéndose de los robles, me aproximo con cautela y bastante curiosidad, cuestionándome quien podría vivir allí, estando tan apartado de todo, me cuesta algo de trabajo llegar está bastante retirada, es una cabaña de estilo rustico sencilla en la superficie, con un pequeño jardín delantero eso no evita que los robles se ciñan sobre ella, parece la madriguera de un conejo, bastante aburrida diría yo, aun así no se ve descuidada, camino sobre el sendero formado por piedras hasta la entrada, espío por la ventana, el interior permanece a oscuras, quizás no haya nadie aquí, algo me impulsa a girar la manilla de la puerta y está cede sin problemas abriendo el camino para que pueda explorarla la casa, utilizo la linterna de mi móvil para ver a donde voy, examino la salita de estar, sobre la chimenea una foto llama mi atención, es una mujer de cabello azabache tez pálida facciones delicadas junto con un hombre de cabello castaño tez morena y facciones fuertes a su lado dos niños, supongo son sus hijos, ya que se reparten equitativamente los rasgos de sus padres, el más alto es muy parecido al hombre y el más chico es idéntico a su mujer, no sé porque se me hace tan familiar uno de los niños. Dejo la foto en su lugar, no sé en realidad cuanto tiempo tengo para curiosear, miro a mi alrededor percatándome de las dos puertas a un lado de la sala, me dirijo a la que está más cerca de la entrada, está cerrada, era de esperarse seguro pertenece a la pareja, sigo con la otra que está vez se abre con facilidad, al entrar un olor familiar llena mi nariz, aunque no logro recordar donde lo he percibido antes, algo en está cabaña me genera intriga, la habitación es estrecha, solo la ocupan dos camas una mesita de noche y ya está, no me siento muy esperanzado al registrar los cajones de la mesita, contrario a lo que creía he encontrado una llave examino la habitación en busca de lo cerradura encontrándome con un baúl a la esquina de la habitación el cual no había notado en la oscuridad, me aproximo, mi hiperactiva imaginación me hace divagar en lo que podría guardarse allí, al introducir la cerradura la posibilidades se reducen cuando giro la llave, el baúl no se abre, frunzo el ceño desconcertado intentándolo un par de veces más pero no consigo abrirlo, pienso en romper la cerradura pero se percatarían de que alguien ha entrado. —Debo encontrar la llave—Afirmo con determinación poniéndome de pie, cuando el ruido de la puerta abriéndose me pone en alerta, miro en todas direcciones al oír pasos sobre la madera, no hay sitio donde pueda ocultarme, pienso al ver la habitación, me escondo bajo la cama que está cercana a la puerta, sé que si encienden las luces quedaré en evidencia, solo espero poder salir antes de que eso pasé. Los pasos continúan por toda la sala de estar, contengo la respiración cuando abre la puerta de la habitación, no puedo ver de quien se trata en la oscuridad pero no parece haber notado mi intromisión, el desconocido no se molesta en encender las luces camina hasta el baúl y se inclina sobre el introduciendo la llave que lleva consigo abriéndolo sin dificultad, la puerta está abierta un diminuto rayo de sol entra en la habitación, el sujeto se mantiene en las sombras pero lo que se escondía en el baúl sale a la luz, un vestido de novia, blanco como el marfil, la fina tela dibuja el escote formando un corazón, sus pliegues se deslizan como una cascada adornada por flores blancas producto de un encaje sublime, cada detalle desborda pasión, rivalizando con la perfección de un puro ángel, aparte la mirada cuando el sujeto se acerca hasta donde estoy, por un instante creí que la distracción de hace un momento me puso en evidencia, al contrario, no me imagine que sentiría su peso sobre la cama, el vestido lo cubría como una manta que se desparrama por los bordes de la cama, le escucho suspirar sutilmente mientras mi corazón cabalga frenéticamente en mi pecho, no se cuanto más durará esto, pero estoy atrapado, aun no es momento de huir. El silencio nunca dejó de ser alarmante, pasan los minutos, no he podido relajarme ni un segundo, hasta que ocurre, un ruido, la puerta siendo azotada rompe el silencio el sujeto se levanta de un salto guarda el vestido en el baúl con prisa y se va, está es mi oportunidad, salgo de debajo de la cama cuando escucho pisadas veloces y la puerta trasera abriéndose, abro la puerta con cuidado asegurándome de no hacer ruido, las luces de la sala están encendidas no hay nadie alrededor, salgo de la habitación corriendo a la salida, al tocar la manilla escucho gritos, pertenecen a una mujer y un hombre, están discutiendo, no tengo tiempo de quedarme a escuchar pero una parte de mí se ha quedado en ese lugar, sé que debo volver su suave respiración me hace saber que me necesita. Le doy un último vistazo a la cabaña, siento como alguien me llama desde la habitación principal, ella me llama, y no pienso ignorarla.
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