—Axel hazlo por mí —
Me levanto de golpe, mi cara bañada en sudor con la respiración acelerada, mi corazón golpeando mi pecho sin piedad, otra vez ese sueño, en el que el rostro de mi madre se convierte en un demonio que me persigue.
Con cuidado salgo de la cama, ver su rostro apacible me hace sentir afortunado, pero solo soy un intruso en su vida, me pongo mi camiseta junto con la cazadora, antes de irme levanto el marco donde reposa su foto, ese lugar ya está ocupado por alguien más, salgo de la casa está a punto de amanecer, camino descalzo tratando de alejar ese sensación infernal que me acompaña.
—¿Quién diría que serías mi verdugo?—Pregunto al viento, cómo si fuese capaz de hacer un puente entre nosotros, aunque imposible, me ayuda o manejar mejor su recuerdo, ese que me atormenta, ese que convierte los buenos recuerdos en asfixiante culpa—Tú siempre veías a través de mí, no podía engañarte, pero tú si pudiste hacerlo, me lo ocultaste.
Golpeo una piedra que se cruza en mi camino, verla caer lejos me hace recordar su risa, junto con la última mirada que nos dimos, esa que no supe interpretar por la que me fui sin mirar atrás, soy un miserable, tengo bien merecido este castigo, tienes el derecho a perseguirme porque yo no quise hacerlo contigo, te dejé ir y como un hipócrita lloré haberte perdido para siempre, no me merezco tú amor, me merezco tú odio.
—Ey chico, ¿Te encuentras bien?—Me pregunta Jhon al verme entrar por la puerta trasera, no esperaba que estuviese aquí tan temprano.
—Mejor que nunca—Miento, no es algo que pienso contar y menos al viejo.
—La culpa puede ser demoledora, debes liberarte de ella sino va a destruirte—Pronuncia con un tono neutral, permanece sentado en uno de los taburetes pero su mirada no se aparta de mí, entrometido, habla como si tuviera idea.
—Viejo ¿De qué hablas?—Cuestiono evadiendo su consejo, no le daré el gusto de tener razón.
—Conozco esa expresión, mejor que nadie chico—Asegura cruzándose de brazos, ese escrutinio en sus ojos es desesperante.
—Te equivocas Jhon, no es mi caso—Le evado, pasando por su lado tomo lo que necesito del armario de limpieza para limpiar un poco antes de abrir, no necesito su sabiduría para lidiar con esto.
***
El día transcurrió siendo un completo martirio, mi malestar se convirtió en enfado lo que me hizo tratar de forma cruel a algunos clientes los que no tardaron en quejarse con Jhon sobre mi mal comportamiento, pase el resto del día ayudándolo en la cocina a causa de eso.
Definitivamente no soy bueno para disimular mi malestar, lo de mi madre paso a ser segundo plano en algún punto del día, sé que lo que ocurrió no significa nada , y no debería importar, pero me importa, termino de ordenar todo y me voy a mi habitación, tomo la toalla y procedo a darme una ducha, mientras él agua corre por mi cuerpo pienso en ella y él, en los momentos de intimidad que tuvieron lugar en esa misma habitación, en los sentimientos que te hacen enloquecer de placer por alguien que van más allá del sexo, comienzo a lavarme el cabello cuando siento como alguien acaricia mi espalda.
—¿Qué haces aquí?—Cuestiono al ver a Mara colarse en la ducha, sin nada que cubra su cuerpo.
—Que pregunta más tonta, Axel—Responde con picardía, sin haberla tocado su respiración se ha vuelto pesada, eso no impide que sus manos recorran mi torso como si tuvieran vida propia.
—¿Esto te excita Mara?—Pregunto entrando en su juego, tomando sus muñecas presionándola contra la pared, un jadeo escapa de sus labios cuando comienzo a besar su cuello.
—Sí y mucho —Afirma con la voz ronca, suelto su manos deslizando las mías por la siluetas de su cuerpo con lentitud mientras pruebo su cordura dibujando la comisura de sus labios, levanto su pierna dejando que nuestras intimidades se rosen—¡Axel!
—No te contengas, quiero oírte gritar—Susurro sobre sus labios antes de besarla con desesperación.
***
Mara se largo luego de nuestra sesión de sexo, aprovecho la soledad para darme una ducha como es debido, al salir el silencio insidioso la trae de vuelta a mis pensamientos, es una molestia, pensar en Charlotte luego de un buen polvo, ella posee algo que es inolvidable, jodidamente inolvidable.
***
No se puede decir que dormí lo suficiente en cambio, no me hizo falta hacerlo, en el trabajo, de vez en cuando Mara me observa con picardía, retándome con la mirada, cuando me tomo mi descanso para comer algo ella está esperándome en la cocina.
—¿Me esperas está noche?—Su pregunta, me hace dibujar una media sonrisa, esté juego se ha vuelto divertido aún así necesito verla, ahora que he aclarado mis ideas.
— Ya tengo planes está noche—Le aviso acariciando gentilmente su mentón, Mara se aparta enfadada rodeando la isla hasta estar al otro extremo—¿Tienes algo que decir?
—Vete al cuerno—Exclama con la mirada encendida en furia, sale de la cocina echa una fiera.
Supongo que intuye cuales son mis planes, aún así, su reacción es una inmadurez, se equivoca si cree que puede manipularme de esa forma.
***
Siendo perseguido por la mirada envenenada de Mara salgo de la taberna, al llegar golpeo su puerta un par de veces, espero algunos minutos cuando escucho sus pasos acercarse, en el momento que abre la puerta su figura me deja sin aliento, lleva unos shorts junto con una camisa holgada violeta que disimula torpemente sus curvas , su cabello escarlata algo desordenado, al verme nerviosa comienza a penarlo con los dedos.
—No sabía que vendrías—Pronuncia haciéndose a un lado dejándome entrar a la casa—Te fuiste sin decir una palabra.
—No quería despertarte—Le digo poniéndome cómodo en el sofá, Charlotte permanece en la entrada con la mirada perdida, sus ojos profundos se sienten vacíos—Sé que él no me aprobaría.
—No has venido a retomar la charla, no lo he olvidado—Responde con un tono sarcástico refiriéndose a la historia, toma asiento en el sofá individual que está al otro extremo, empiezo a suponer que no quiere tenerme cerca, eso no me agrada.
—Si lo sabes, comencemos entonces —Pronuncio con un tono neutral inclinándome hacia adelante apoyando los codos sobre mis rodillas centrando mi mirada sobre ella.
—¿Por dónde empiezo? Me enamoré, no sé como ocurrió, al principio le evite, pero por alguna razón terminaba topándome con él casi a diario, un día mi coche se estropeó en medio de la nada esperaba por la grúa cuando Rick se apareció, me ayudó a llegar al pueblo, aunque me dijo que era una despistada no dejó pasar la oportunidad de invitarme a comer—Comienza a relatar, no puedo evitar ver cómo su actitud cambia, esa tensión sobre sus hombros cede cuando le menciona, sus ojos se iluminan por algunos instantes parece ajena, como si viajara en el tiempo, aún así ese brillo es extinguido por la melancolía que se adueña de su mirada—Llegue a pensar que nunca sucedería pero al final, no sabía vivir sin él y sin su forma tan torpe de enamorarme.
—Eso no me basta—Replico negando con la cabeza, al sentir como mi estómago arde, es una sensación desagradable
—¿Qué más quieres saber?—Su pregunta me hace gracia, no esperé tanto para una historia del montón, tendrá que esforzarse más.
—¿Qué se guarda en esa casa?¿Qué te hace caminar por ese muelle?—Le interrogo tomando en mano mi libreta, observo cómo arruga con sus manos la tela de sus shorts tensándome de nuevo.
—No responderé eso, no necesitas saberlo—Niega rotundamente, mirándome de forma recriminatoria como si de verdad esperaba que podría olvidarlo.
—Te equivocas, necesito cada detalle—Aseguro entrecerrado mis ojos entorno a ella.
—Eso no fue casualidad, me mentiste—Me acusa fulminándome con la mirada, está vez curvo una media sonrisa.
—No lo hice, agradece que ese día salve tú trasero me debes más que solo esto—Le recuerdo presionándola para que pueda decirme algo que valga la pena.
—¿No lo entiendes? No hay nada de mí que puedas salvar, solo retrasas lo inevitable, no soy nada—Afirma en un grito, necesito todo de mi autocontrol para no hacer a fuerza que se retracte, no sabe cuánto me enfurece oírla decir eso.
—¿Charlotte Por qué juegas conmigo? ¿Piensas que malgastaría mi tiempo contigo?—Pregunto con tono severo, ella abre los ojos como platos de la impresión, sin pensarlo me pongo de pie camino hasta donde se encuentra colocando mis manos sobre los reposabrazos del sillón a ambos lados de su cuerpo, acorralándola, no puedo creer como no es capaz de verlo.
—¿Qué quieres decir con eso?—Cuestiona con la voz temblorosa mirándome a los ojos con nerviosismo.
—Ten cuidado con lo que dices mi paciencia tiene un límite—Le advierto sosteniendo su mirada.
—¿Qué me harías?—Pregunta erguida desafiándome con la mirada, ese fuego en sus ojos me atrae y sin pensarlo la beso, sosteniendo su cara entre mis manos disfruto de su desconcierto para probar sus labios, esos que me hacen soñar despierto, sé que me he precipitado cuando sus manos intentan torpemente apartar las mías, aún así, busco desesperado alguna reacción diferente en sus labios, una acción salvaje desvanece esa esperanza, al apartarme de golpe cuando ella ha decidido morderme—¿ Tú trabajo es seducirme?
—¿ Ha sido necesario?—Pregunto al ver la sangre que corre de mi labio inferior.
—¿Pensabas que cedería?—Su pregunta es capciosa, afortunadamente me sobra humor para responderle.
—No sería la primera vez —Respondo, ella abre la boca sorprendida, solo ha sido un segundo, luego se pone de pie furiosa.
—Solo fue un momento de debilidad —Se excusa Fulminándome con la mirada.
—No te veo muy fuerte ahora —Comento acercándome peligrosamente a ella con la mirada fija en sus labios.
—Axel no te atrevas hacerlo—Me advierte colocando su mano sobre mi pecho, sé que no está bromeando—Sabes como terminó esto.
—Lo había olvidado—Miento, por supuesto que no lo he hecho, aún me irrita recordarlo.
—No tienes porqué mentir—Me dice mostrando algo de arrepiento en sus ojos.
—No planeas besarme de nuevo aunque diga la verdad —Pronuncio con sinceridad, le doy algo de espacio, verla a los ojos se ha vuelto agotador así que dejó de hacerlo, tomo mis cosas.
—No tienes que irte—Asegura tomándome del brazo, acto seguido me giro hacia ella, esto no deja de ser contradictorio, la forma en la que me pide quedarme cuando no está dispuesta a dar nada a cambio.
—¿Qué esconde Donovan sobre ti?—Pregunto poniéndola una vez más contra las cuerdas, Charlotte deja caer sus manos, con ello obtengo mi respuesta.
—No puedo decirlo—Se disculpa dando un paso hacia atrás.
Salgo de la casa sin decir una sola palabra, no tenía nada más que decir, pero ahora sé cual es la única persona que podría hablarme sobre esto, el camino a su casa se ha hecho largo al torturarme con las posibilidades.
—¿Qué no te quedó claro?—Cuestiona Donovan con cara de pocos amigos al verme en su puerta.
—No eh venido por ti, ¿Qué sabes sobre ella?—Respondo con un tono áspero.
—Déjame adivinar, ¿Quieres saber si fue Charlotte o no quién mató a Rick? Mi hermano la habría dejado de todas formas —Menciona aunque su semblante no cambia al decirlo.
—¿Qué sabes tú de eso?—Cuestiono un poco más enfadado si es eso posible, al ver que el también lo afirma.
—Más de lo que tú al menos, espera un momento —Me indica cerrando la puerta en mis narices, creo que me ha tomado por idiota al pasar de unos minutos, en cambio, la puerta vuelve abrirse y Donovan me enseña una carta—Léela y te darás cuenta de que estás del lado equivocado.
La tomo entre mis manos, por alguna razón dudo en abrirla, al final termino por hacerlo, tiene la firma de Rick.
“Sabes lo que me has hecho, eres fría como el hielo…”