3. Su hermano, mi cuñado

1471 Words
Anais Bajamos a desayunar un poco tarde su madre nos dirigía una mirada reprobatoria a la que ni Xavier ni yo pusimos atención, si yo estaba en este lugar es porque es mi deber como esposa. Después de desayunar mi esposo se marchó junto a su madre y ver a su padre, su madre dijo que tenían que hablar cosas muy importantes sobre la empresa. Meredith me acompaña durante el resto del día, me pregunta por mi hermana ya que ellas compartieron un poco durante la boda. —¿Aún no has visto a papá? —me pregunto. —No, Xavier me dijo que lo vería esta tarde. Tu madre dice que se la pasa dormido la mayor parte del tiempo —ella negó. —Mi papá si necesita reposo, pero el no quiere permanecer en esa cama, si hay días en los que esta cansado y duerme la gran parte del día pero también hay días mejores para el, a veces sale a caminar por el jardín y respirar aire fresco —informa —se que le agradará verte, si quieres te llevo con el —se ofreció. —Oh no, no te preocupes iré con Xavier, estaremos muchos días por aquí así que lo podré ver pronto —dije, mi corazón seguía latiendo con ese ritmo anormal en mi, empezaba a preocuparme. El timbre sonó, mientras seguía hablando con Meredith, nos encontrábamos en la sala, ella estaba sentada en un sofá frente a mi, ella me decía que podríamos salir a dar un paseo y conocer un poco más de Francia. Por un momento ella quedo en silencio dirigiendo su mirada detrás de mi, una enorme sonrisa se dibujó en sus labios, se levantó de su asiento y corrió. —¡Dorian! —grito emocionada. —Hermanita —se escucho una voz ronca, mi cuerpo comenzó a temblar. Esa voz se parece a la de… no, no debo estar equivocada, y ese nombre solo debe ser una coincidencia. —Te extrañe mucho. ¿Por qué no vienes a visitarme? Ni siquiera me llamas —escuche su voz quejándose, por una extraña razón me negaba a girarme y ver a aquella persona. —Lo siento mucho, Mer. Fue muy complicado todo — respondió el hombre, mi corazón comenzó a golpear mi pecho, movía mis manos sobre mis piernas nerviosa. El ritmo de mi corazón aumento. —Ven, cuéntame un poco de tu vida — Escuché sus pasos detrás de mi, mi vista se dirigía al piso, en un instante Meredith y el estaban frente a mí, pero lo único que yo podía ver eran sus zapatos —Anais —me llamo Mer y levanté mi vista poco a poco y entonces quede paralizada, el hombre frente a mí, es aquel que invade mi mente y que se niega a salir de mi cabeza, Mer tomaba su brazo y sonreía —El es mi hermano Dorian —lo presento ella —Dorian ellas es Anais, la esposa de Xavier. Su mirada cayó sobre mi, esos bellos ojos que fueron capaz de provocar grandes tormentas en mi, en mi interior, esos ojos que jamás olvide, su mirada que solía tener ese aire de rudeza y a la vez ternura, ahora solo es una mirada fría al menos así es la que me dirige a mi. El mundo comenzaba a caer para mi, tantos años desee que nuestros caminos volvieran a cruzarse y nunca pasó, tanto tiempo pedí que el volviera y no lo hizo. El sonrió levemente extendió su mano, observé su mano y luego su rostro. Sentí mis ojos arder, yo quería abrazarlo y decirle lo feliz que estaba por volver a verlo. —Un gusto conocerla señora Leroy — se acerco hasta quedar frente a mi, busque sus ojos, fingirá que no nos conocemos ¿así será? Aunque creo que es lo mejor debido a la situación. —Un gusto Dorian —me puse de pie y tome su mano, su toque envió una corriente eléctrica por todo mi cuerpo, no podía creer que el fuera hermano de Xavier, jamás imagine eso. Cuanta razón hay en aquella frase “que pequeño es el mundo” pues yo lo estaba comprobando en este momento, el mundo es tan pequeño pero no me imagine que tanto. El presionó un poco su agarre en mi mano, nuestras miradas quedaron conectadas, su pulgar se movió acariciando mi mano. —Cariño aquí estas —escuché la voz de Xavier, inmediatamente solté la mano de Dorian, mi esposo se acercó hasta mí y sujeto mi cintura, Dorian dirigió su mirada hacia el brazo de Xavier qué mantenía el agarre en mi cintura y luego levanto la mirada —Dorian, no creí que vinieras en verdad —comentó mi esposo. —Solo vine por mi padre —dijo el. —Bueno, deberías de ir a buscarlo entonces —podía sentir cierta tensión entre ellos. Todo en mi interior temblaba por los nervios. —Déjalo Xavier, tengo años de no ver a mi hermano. Quiero estar con él un momento. Además se quedará en casa ¿verdad Dorian? —le pregunto Meredith. El dirigió su mirada hacia mi, ella esperaba su respuesta y yo también. —Lo dudo peque, solo pasare aquí esta noche, mañana debo volver a mi hogar —contesto borrando la sonrisa del rostro de Mer y causando tristeza en mi. —Entiendo… —dijo Mer un poco triste. —Debo hablar contigo mi amor ¿me acompañas a nuestra habitación? —preguntó mi esposo. —C-claro… vamos —mi voz temblaba un poco, mi esposo tomo mi mano, mire en dirección a Dorian y Meredith, su mirada seguía siendo fría mientras observaba a su hermano y a mi —con permiso. —Anda hablamos después cuñadita —dijo Meredith. Xavier no mencionó nada y solo me guio hasta nuestra habitación, sentí su cuerpo un poco tenso y el agarre en mi mano era fuerte. —¿De qué quieres hablar? —pregunté. —Te dije que cuando mi hermano estuviera aquí te quería solo al lado mío —lo note un poco molesto y nervioso. —Pero si acaba de llegar, tu estabas con tu madre —el paso su mano sobre su cabello y luego sonrió. —Esta bien, lo bueno es que se marcha mañana —murmuró, me pareció extraño su actuar pero decidí ignorarlo —Rocio hablo conmigo —me informo —dijo que había sido un poco grosera contigo y se sentía mal por eso, le dije que hablaría contigo y si tu estas de acuerdo puedo hacer que ella venga y te sientas más acompañada, creo que nos quedaremos un poco más de lo esperado. —Es verdad Rocio se porto un poco mal conmigo pero… no se ella aun no termina la universidad y no podemos interrumpir sus estudios… —Por eso no hay problema cariño ella podría seguir sus estudios desde aquí ¿Qué dices? ¿Quieres tener a tu hermana aquí? —preguntó. —Esta bien —respondí —pero si nos quedamos mas tiempo podría perder mi trabajo ¿seria posible viajar antes? Por lo menos yo para no perder mi trabajo. —Anais, no te preocupes por eso en este momento, mi padre esta enfermo, estos podrían ser sus últimos días y tu solo piensas en tu trabajo, me parece que estas siendo un poco egoísta e insensible —lo miré sorprendida por sus palabras. —No tienes porque decirme así Xavier, créeme que lamento mucho la situación de tu padre, pero…. —Hablamos después Anais, arreglaré todo para que tu hermana viaje mañana, puedes descansar vendré por ti para la cena —se acercó, dejó un beso en mi frente y salió de la habitación. Respire hondo y cerré mis ojos, estaba siendo invadida por muchas emociones en este momento, mi esposo evadía las discusiones y acabo de enterarme que su hermano, mi cuñado es mi ex. Es aquel hombre que decidí dejar ir para que pudiera tomar la oportunidad que se le presentó en ese entonces. El pasado no podía salir de mi cabeza, renuncie a su amor para que el tomara una excelente oportunidad y me doy cuenta que el es hijo de una de las familias más adineradas de Francia, no estoy entendiendo nada. El no ha cambiado mucho, se ve un poco más maduro, detalle un poco su aspecto, esa camisa negra lo hacía lucir muy bien, su cuerpo fornido, sus músculos se marcaban muy bien en esa camisa, imagino que también su torso se ha de ver muy bien. ¡Basta, Anais! Aleja esos pensamientos de tu mente, eres una mujer casada y por más hermoso que sea, el te mintió y ahora es tu cuñado… No puedo verlo nada más que como el hermano de mi esposo…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD