Desde el punto de partida, de nuevo.

1010 Words
Ésa noche, Sally continuó sus labores de limpieza como siempre, pese a la insistencia de Amanda ella no dejó de trabajar.  Amanda casi pasaba los días con el alma en un hilo, las órdenes de Caín eran absolutas.  Si hacía o pasaba algo que a él no le gustara no importaba si era mujer, todos eran castigados por igual. Solo esperaba que Sally intercediera por ella al final. Pero para su desgracia o fortuna, Caín no apareció hasta muchos días después.  Sally tomó por costumbre, ponerse vestidos ciertos días a la semana. Los que creía llegaría Caín varias chicas la veían con algo de pesar, pero otras se mofaban de ella hasta que se aburrían. La envidia y los celos las carcomían diariamente, dado que, a diferencia de cualquier otro hombre que tiene una favorita cada semana, Caín solo la había tomado a ella en todos sus años en ese lugar. Ahora no solo atendería al hombre más guapo y temible, si no que.. ¡Era exclusivamente de él! Para ellas solo había una frase que, aunque nadie la haya pensado siquiera. Ya era un hecho.  ¿Qué diferencia tiene de una novia? Perla, atenta y engreída como siempre, después de varios días en los que Caín no había aparecido. se acercó a la deprimida Sally.  - Hay Sally, no te sientas mal, el Sr. Caín era inalcanzable desde el principio. Tuviste mucha suerte esa noche, tanto, que hasta todas nosotras te envidiamos. Pero parece que en verdad el alcohol les jugó una mala pasada.  Sally sintió como si montones de espinas abrazaran fríamente su corazón.  Desde hacía mucho tiempo se había mentalizado para que nada del exterior la lastimaría de nuevo. Ya no sufriría por amor y no dejaría que los demás se satisficieran a costa de su dolor.  No supo de donde sacó fuerzas, pero. Levantó la mirada con una suave y sonriente expresión respondió:  - Lo sé Perla, agradezco a mi propio valor al acercarme aunque sea esa noche y déjame decirte. Que fue la mejor y más satisfactoria noche de mi vida.  Al terminar, agregó un toque de coquetería y satisfacción. Perla sentía un manojo de rabia arremolinarse en su interior. - Pero por supuesto, ¿Como no sería la mejor noche de tu vida, si solamente embriagando a un hombre puedes hacer que te preste atención? Al terminar se fue enojada haciendo a las personas frente a ella a un lado. Y entre la multitud, varios contuvieron la risa por la escena.  A Sally no podia importarle menos, ignoró a todos y comenzó a beber copa, tras copa.  Había perdido el miedo a mostrar sus cicatrices, llevaba un vestido n***o de tirantes que delineaban muy bien su bella y bien formada figura.  Al verse en el espejo detrás de la barra, solo pudo distinguir una gran mancha desde su mejilla hasta su pecho. Sonrió con resignación y siguió bebiendo.  Caín llagó ese día bastante tarde y ya ebrio. Amanda casi en pánico buscó a Sally, pero esta ya estaba bastante ebria también, al verla casi quería sacudirla con desesperación.  Perla por su parte, se emocionó al verlo en ese estado. Aún con inquietudes, se acercó coquetamente a él, se quedó de pie relativamente cerca y trató de controlar sus nervios. Mientras tanto Caín frunció el ceño al percibir la desagradable y escandalosa fragancia que emanaba de su cuerpo. La belleza de Perla no podía siquiera ponerse en duda, un tiempo atrás incluso Caín llegó a caer en sus coqueteos. Pero en ese momento para él, se volvió repugnante.  - Sr. Caín, si quiere podemos ir a un lugar más privado.  Dijo ella sin perder la oportunidad de mostrar el bello y delicado contorno de sus pechos.  No pudo desagradarle más y justo cuando ella estaba por tomar su brazo, con un fuerte manotazo ella cayó vergonzosamente al suelo.  Amanda entró oficialmente en pánico y sacudió a la atolondrada Sally con fuerza.  - Sally, ¡Reacciona! Para Sally en ese momento cualquier regaño que tuviera Amanda lo desechó casi al inodoro. Suspiró y se recargó tristemente en ella.  - Amanda ¿No tengo derecho a ser feliz? ¿Habrá algún hombre que de verdad me ame? Amanda casi quería abrir su cabeza para saber en qué demonios pensaba, Comenzó a sacudirla con un poco mas de fuerza al ver a Caín caminar furioso a alguna dirección.  "¿Ahora a donde va?"  Casi queriendo llorar, Amanda volvió a sacudir a Sally. - Sally, reacciona. Caín está aquí, despierta.  Sally abrió mucho los ojos y se aferró al vestido de Amanda.   -¿De verdad? ¿No estás mintiendo? Amanda se sorprendió ante la mirada expectante y emocionada de la niña. Sus ojos incluso comenzaron a brillar de la emoción. suspiró tratando de calmarse y trató de limpiar sus lagrimas inexistentes.  - Así es cariño, ve con él, te está buscando.  Sally buscó a su alrededor y lo vio caminando a su acostumbrado rincón, pero después de lo que parecía una ligera reflexión se dio la media vuelta para dirigirse a la salida. Su corazón dio un salto y corrió a alcanzarlo.  Sin pensar lo abrazó por la espalda y, para sorpresa de todos, no la alejó.  "Este aroma" Caín cerró los ojos y se dio la media vuelta. Cuando Sally trató de alejarse avergonzada. Cerró los ojos al sentir su mirada dirigida a ella y su mano acercarse.  - Sr. Caín... Yo ... Lo sien... Sintió sus cálidos labios, sobre los suyos y al abrir la boca un rastro de amargura invadió sus bocas debido al alcohol de ambos.  El beso fe tan profundo y ansioso que contagiaron a varios de los clientes y se llevaron a sus respectivas chicas, a su habitación.  Caín continuó besándola hasta que bajó un poco más a su cuello, Sally se sentía como en un sueño en el que quería perderse hasta que escuchó un gruñido en algún lugar. Forzosamente reaccionó y vio a Amanda que señaló la dirección de los privados con la mirada, mientras cruzaba los brazos molesta. 
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