NOAH Rodando hacia un lado, acerco el cuerpo cálido y soñoliento de Lila al mío. Y aunque aún no ha abierto los ojos, una sonrisa se extiende por mis labios. No habíamos hablado mucho las noche anterior, pero lo que nos faltó en palabras, lo había escrito en su piel, en su corazón. Mi carne se había unido a la suya, y sé que nunca volveré a ser el mismo. todavía no sé exactamente dónde estamos, pero Lila se ha quedado toda la noche en mi cama, así que eso tiene que significar algo, ¿verdad? –Hey– dice, con la voz aún somnolienta. –Buenos días– presiono mis labios contra su frente y Lila se da la vuelta, de modo que queda frente a mí. Incluso con la luz de la mañana, esta deslumbrante. Había empacado una bolsa de viaje, se había cepilladlo los dientes y lavado la cara antes de acostarse

