"Me causas asco"

1494 Words
Natalia ignoró las palabras del hombre y sintió como el cerro la puerta de golpe, odia la manera en que empezó todo esto, además de darse cuenta que Mateo es un hombre posesivo y autoritario, pero ella jamás se dejaría pisotear por él, si, ella fue engañada por su padre, pero en su corazón está más que segura que jamás volverá a confiar en él. Ella arrastró la pesada maleta, no tiene duda que Don vicios había empacado sus libros, sí padre sabe el amor que ella tiene por ellos, así que no dudo en sacar cada uno de ellos, mientras hace un falso plano en la habitación, se da cuenta de que en ella estaban unos portarretratos, no sabe de quienes son, por lo que los reemplazó con sus libros, ella siguió sacando de su maleta y acomodo la poca ropa que le había traído su padre. Se colocó un vestido y decidió elegir un libro para bajar al jardín, ella sabe que ahí está uno, por la ventana de la habitación percibe el olor a plantas. Mientras baja a las escaleras se dio cuenta de que alguien la está siguiendo, por lo que volteo y busco el sonido de los pasos, pero fue en vano, la persona se detuvo. —¿Quién está ahí?— "de verdad sentí la presencia de alguien" Ella dudó un poco de sus habilidades, así que espero que alguien respondiera, pero nadie lo hizo, ella decidió bajar uno a uno los escalones de la casa, esperando encontrarse con alguien, mientras camina hacia el exterior de la casa, no dejaba de contar sus pasos y recrear el lugar, así podría volver sin problema alguno. Cuando llegó a la salida de la casa se dio cuenta de algo, ¿Por qué hay tanta brisa ahí afuera? Era algo nuevo para ella. —Señora, ¿Qué hace aquí?— La joven empleada se preocupó al verla ahí parada en la salida, nadie le había contado dónde ella está a viviendo, pero jamás en su vida podría de imaginarlo. —Quiero ir hasta el jardín, ¿Me llevas?— La joven dudó en responderle, en realidad no había un jardín en casa, pero como le explica eso a su patrona. —Señora, no hay jardín en casa— Natalia frunció el ceño y busco la ubicación de la joven para mirarla molesta. —Puedo sentir el olor de las plantas, ¿por qué tienes que mentir?— La joven no estaba mintiendo, en realidad ella dice la verdad. —Vamos retiraré, yo me encargaré de ella— Dijo Mateo molesto. Natalia al escuchar su voz y sentí su aroma, sintió molestia, no quiere estar cerca de este viejo molesto. —Regresaré a mi habitación— Pero Mateo se irrita con su manera de expresarse, ella tiene algo que lo hace molestar y mucho, es tan bella, pero tan directa. —Ya has bajado, ven y sujeta mi brazo, te llevaré a dar una vuelta— Natalia endureció su cuerpo, no quiere tener ningún contacto físico con el hombre, pero no era una opción para ella, por lo que Mateo la hizo tocarlo y avanzar, pero fueron pocos los pasos cuando ella empezó a devolver su estómago, sintió repulsión estar tan cerca de él, además su olor le recuerda a lo que él le hizo en la cama. —¿Te sientes mal?— Mateo se preocupó, pero jamás pensó que ella respondería de esa manera. —Aléjate de mí, me das asco— Natalia terminó las palabras y se dio media vuelta, sus pies estaban sucios y no duda de que su ropa también, ella no pudo darse cuenta de lo que acababa de hacer, ya que al Mateo verla hacer un movimiento extraño, se colocó frente a ella y fue ahí donde recibió todo lo que contenía su interior. Él no pronunció palabra alguna, jamás alguna mujer lo trato así, y ahora esa ciega lo ha puesto desde feo, maloliente, y hasta asqueroso. Ella contó sus pasos de regreso y fue directo al baño, necesitaba tomar una ducha al igual que él. Mateo se fue detrás de ella, odia tener que lidiar con esta mujer, entrando al mismo tiempo que ella al baño. —¿Qué haces? Sal de aquí— Dijo Natalia muy nerviosa, tiene miedo de que él vuelva a tocar su cuerpo. —Te ayudaré, y será mejor que no te atrevas a decir una palabra, jamás le he puesto una mano encima alguna mujer, pero prometo que serás la primera que recibirá unas cuantas nalgadas de mi parte— Natalia trago grueso y empezó a dudar, ella cerró sus ojos como de costumbre, Mateo le rompió el vestido y la introdujo en la ducha, el agua estaba helada, pero era un castigo de parte de él. —Tengo frío, por favor cierra la llave— mientras tiembla del frío que siente. Pero Mateo ignoro cada una de sus palabras, retirando su ropa y entrando junto con ella, la abrazó con fuerza y decidió darle calor corporal. —Te daré calor— Dijo con una voz sensual mientras su instinto animal huele el cuero de la mujer. Él no deja de admirar los senos de la mujer, son blancos y con una aureola rosada, están en su lugar y conservan la dureza de una mujer que jamás ha sido tocada. —No me hagas nada— Natalia no pudo evitar llorar, sabía muy bien que esto iba a suceder, él volvería a tocarla constantemente, se siente débil en este momento, no puede ser fuerte ante él. Mateo le habló al oído suave. —Prometo ser más suave esta vez— Ella bajó la mirada y tenso su cuerpo, no ha tocado el cuerpo del hombre y tampoco quiere saber cómo es él. Mateo la termino de bañar y la cargó hasta la cama, él empezó a tocar suavemente el cuero de la mujer, es tan perfecta, sus pecas alrededor de sus pechos lo vuelven loco, su mundo se vuelve sólo en ella mientras la toca y la desea aún más. Pero el cuerpo tieso y sin vida de Natalia no reacciona, ella aún no siente nada por sus caricias, y su olor le causa mucho asco, pero hubo algo que la hizo reaccionar y no fue de la mejor manera, Mateo quiso besarla y ella hizo un movimiento de tanto asco, que estuvo a punto de vomitar nuevamente. A Mateo no le gustó en absoluto. —¿Qué sucede? Tienes que dejarte llevar, soy tu esposo y al menos debes de complacerme— Pero ella solo cerró los ojos y volteo la mirada. Un Mateo al que no le importaba más que se satisfacción, terminó devorando con sutileza el cuerpo de la mujer, está vez él fue fiel a su palabra, la trato con amor, pero Natalia no estaba conforme, no le gusto, no sintió y solo quiere quitarse el olor del hombre en su cuerpo. —Te voy a bañar nuevamente, sé obediente— Natalia no dijo nada, solo derramó un par de lágrimas, Mateo se bañó junto a ella y luego la atendió como un esposo amoroso, colocó crema en todo su cuerpo y la ayudó a vestirse, ella se sintió extraña al ver cómo él peinaba y desenreda su cabello hasta lograr hacer una trenza. Ella lloró, pero de tristeza en su corazón, jamás imaginó que un hombre la peinara, hubiese deseado que su padre hiciera eso por ella, pero no, cambió de atención, él prefirió enviarla a vivir lejos, así no tendría que cuidar de una niña ciega e inútil. —Quedaste hermosa, no te sientas mal, esto volverá a pasar más seguido— Ella asintió para luego limpiar sus lágrimas, pero Mateo estaba cansado de verla llorar y ser tan seca. —Debes de poner de tu parte, eres ciega, no muda— —¿Qué quieres Mateo? No te das cuenta de que me das demasiado asco, eres un hombre repulsivo que solo piensa en si mismo— —No soy nada de lo que dices, será mejor que te acuestes a descansar, debo salir de la ciudad, pero prometo venir a visitarte más seguido— Natalia abrió sus ojos de par en para, ella sintió alegría en su corazón, él se iría de casa no importa cuánto tarde, será lo mejor para ella, Mateo observó la alegría en los ojos y el rostro de la mujer, por lo que apretó sus puños con fuerza, quiere lastimar sus sentimientos al dejarla sola, pero, en cambio, ella se alegra por la noticia, decidió marcharse, pero a su despacho. Natalia al escuchar los pasos del hombre salir de la habitación se emocionó, ella se dió media vuelta y empezó a quitar las sábanas de la cama, mientras busco en las gavetas consiguió unas que le podría servir, no iba a dormir en las mismas sábanas con el olor del hombre que tanto detesta.
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