“La hierba de la soledad"

1084 Words
La hora de la cena llegó, y Mateo aún era incapaz de subir y darle la cara a la mujer, por una extraña razón no había ordenado aún deshacerse de ella, pero su molestia llegaría nuevamente a su vida. —Señor, hemos llevado la comida a la señora, pero ella aún no deja de llorar, no a querido probar bocado alguno— Fueron las palabras de la joven de servicio. —Sirve la mía, ella puede morir de hambre si así lo desea— “Empezamos mal Natalia" Mateo aún se siente molesto y decepcionado por lo que había hecho, ella era pura y débil ante él, ¿pero como culparse? si su belleza lo atrapó. —Pero señor, no puede dejarla así, al menos puede llamar al médico— Las mujeres de servicio se dieron cuenta del mal trato de su jefe hacia la nueva señora de la casa. —No es de tu incumbencia, si no quiere perder tu trabajo será mejor que guardes silencio— En su mente se debate la idea de llamar al médico o no. La empleada trago grueso y retrocedió, ella se dispuso a servir la cena a su jefe, pero ninguna de ellas podría dejar a aún lado lo sucedido. Mateo probó un par de bocados y luego se retiro de la mesa hacia su despacho, no se siente a gusto con todo lo sucedido. La empleada quien no se retiro en ningún momento del comedor, ella recogió todo y no dudo en buscar una solución para la nueva señora. Todas ignoran que ella es ciega. —Señora Tomasa, es usted la mayor de nosotras, es necesario preparar algunas hiervas y curar el cuerpo de la señora, lo he visto y está muy maltratada, es fue una bestia— Preocupada por el estado de salud de la nueva señora de casa. —Trae las hiervas de la huerta, me encargaré personalmente de ella— Andreina la joven empleada corrió en busca de las hiervas, ella confía plenamente en la Tomasa, era sabía en todo momento, cogió un par de hiervas y corrió nuevamente a la cocina, se sentó enfrente del mesón y observó detenidamente. Tomasa cocino las hiervas y luego las filtro dejando el agua y las hojas por separado, ella sería la encargada de la salud de la joven. —Esperen acá, yo misma subiré hablar con ella_ Andreina ayudo a subir la poción mágica y luego se retiro,Tomasa tocó la puerta dos veces y al no escuchar la voz de la mujer, decidió entrar. —Buenos noches señora, voy a encender la luz un momento— Natalia al escuchar la voz de la mujer mayor, intenso sentarse pero fue algo imposible, el dolor de todo su cuerpo la tiene inmovilizada. —No creo poder recibirla, todo mi cuerpo está adolorido— "Si supiera lo degenerado que fue su jefe" —Estoy aquí para ayudarla señora, por favor confíe en mí— —No te asustes, creo que aún no lo sabes, pero soy ciega— algo apenada. Tomasa respiro hondo, estaba molesta en su interior, su jefe se había vuelto un animal al haberla maltratado de esa manera, aún sabiendo que ella era una mujer indefensa. —No se preocupe Señora, en mí puede conseguir un bastón— La mujer fue sincera en sus palabras. —Confio en ti— Tomasa se acercó a la mujer y colocó sus hiervas cerca. —Le retiraré su vestimenta, no tenga vergüenza, curare sus dolores— Natalia cubrió su pequeño rostro por vergüenza, mientras las hierbas eran frotadas por los lugares en dónde fue marcada por el hombre, la mujer mayor al terminar le ordenó beber de un té. —Señora he terminado, podría tomarse este té, es para desinflamar sus partes— Natalia podía darse cuenta de las hierbas presentes en su té, su condición la había llevado a desarrollar su olfato, ella era conocedora de la rama, ya que su padre nunca se negó a conseguirle libros especiales para ella, muchas veces los mando a redactar solo para ella, su inteligencia era de un nivel alto. —Lo haré, solo necesito que me consigas la hierba de la soledad, en algún sitio naturista la podría encontrar, ayúdame a consumir ese té— Natalia sujeto la taza que la mujer le entrego, Tomasa se congelo por un momento, jamás imagino que su nueva señora fuese una conocedora de hiervas. —Sabe que podría meterme en problemas por ayudarla a tomar ese té— preocupada al ser descubierta. —Lo sé, y también sé que él volverá, mira como ha dejado mi cuerpo, no puedo ni levantarme, estoy ciega, lo menos que deseo ahora es un embarazo en mi condición— Terminando de tomar hasta el ultimo sorbo del té, Natalia sujeto las manos de la mujer esperando una respuesta. —Lo haré señora— —Recuerda, necesito tomarlo al amanecer o será tarde— —Si señora, descanse— Natalia sujeto las manos de la anciana con fuerza y las beso en agradecimiento. —Ve con Dios y gracias— Tomasa se retiró impresionada por la petición de la señora, ella tiene razón al decidir en su cuerpo, nadie podría obligarla a lo contrario, sabe dónde conseguir esa planta natal de su país, Perú. Natalia cubrio su cuerpo y se entregó a la oración hasta quedarse dormida, tiene la seguridad que él volverá a arremeter contra ella, aunque ella no sintió nada en su cuerpo, pudo percibir la calentura en el cuerpo del hombre. Mateo se olvidó de lo sucedido y entro a su despacho para trabajar, a media noche él salió dispuesto a entrar a su habitación, pero la luz encendida en la habitación de su esposa lo detuvo, él abrió la puerta con cuidado y la encontró profundamente dormida, su cuerpo estaba cubierto por una gruesa manta, y solo su rostro estaba al descubierto junto con su cuello. Sin poder evitarlo, él se acercó y la observó detenidamente, ella es un ángel caído del cielo, no entiende como puede estar ciega. El término de observarla, se dió cuenta que ella no notaría si la luz estaría apagada o prendida, aún así la apagó y se fue directo a su habitación para descansar, necesita pensar buen bien que decisión tomar, no quiere hacerle más daño a la mujer. Sobre su cama recuerda las noches de pasión con la que fue su esposa, ahora con Natalia fue tan diferente, ella era tan fría y tan distante.
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