NIKKI Tomo aire profundamente, intentando controlar los latidos acelerados de mi corazón. Las manos me tiemblan. Inhalo por la nariz, exhalo por la boca, pero no importa cuantas veces lo haga, no puedo creer lo que tengo frente a mis ojos. Dos rayitas. El quinto test que me hago. ¡Cinco! Y todos dicen lo mismo. Necesitaba salir de dudas. Hace semanas que no paro de comer, todo me hace llorar, las tetas me duelen como el infierno. Después del rescate de Mattia, las cosas se pusieron aún peor: mi pobre esposo no soporta los olores, anda todo el día irritado, ha matado a más hombres de los que me gustaría contar, todo lo vomita, desprecia la comida, y parece estar siempre cansado y somnoliento. En cambio, yo, como por tres y a eso sumémosle que tengo un retraso de dos semanas. Le comenté a

