Oportunidad

1280 Words
Bianca sabe que cada segundo cuenta, Edward no quiere separarse de ella ni un segundo, se mantiene a su lado, para saber qué tanto ella recuerda de lo sucedido, teme que le acuse y esto arruine sus planes con Jessica. Por momentos acaricia a Bianca, le hace creer que está preocupado, no puede hacer otra cosa, debe actuar como el padre en duelo y la pareja perfecta. —He estado pensando en que nos vayamos un mes lejos de todo, quizás nos haga falta un tiempo a solas para reparar nuestros corazones de esta gran perdida ¿No crees amor? Edward habla y Bianca calla, pero sabe que no puede hacerlo por mucho tiempo. Su deseo es explotar y golpear al monstruo que le dirige la palabra, pero no puede hacer más que tragar y aparentar. —No lo sé, quiero enterrar a mi bebé, ir a llevar flores a su tumba y vivir mi duelo. Tal vez lo mejor es irme a casa de mis padre un tiempo hasta que los recuerdos se disipen. —No, mi amor, de ninguna manera te dejaré ir, mucho menos en estas condiciones ¿Cómo te dejaré viajar tantas horas? Además, tus padres son viejos ya, verte triste no les sumara cosas buenas, les vas a mortificar y lo mejor es que estemos juntos, saldremos de esto juntos, podemos volver a sentirnos como antes, felices, yo lo sé y te lo puedo asegurar. Nuestra bebé está en un lugar mejor, estabas tan afectada por los medicamentos y tan fuera de tu normalidad que no pudimos exponerte al sepelio de Lucía, no podía esperar a que te recuperaras sin dar descanso a nuestra pequeña, lo siento mucho, te prometo que iremos a ver su tumba, llevaremos flores y estaremos con ella todo el tiempo que quieras. Bianca sufre en silencio, su teléfono no está en sus pertenencias, ya le han sedado varias veces por intentar salir de la habitación, Edward ha hecho parecer que ella no está bien de la cabeza, lo último que hizo fue advertir a la policía, médicos y amigos que tras esta gran pérdida Bianca no actúa con cordura, les ha dicho que por momentos le acusa a él de que hayan perdido a su bebé y él se siente culpable por no haberlas salvado, ha jugado al papel de hombre bueno, que sufre la perdida de su hija y a la vez la cordura de la mujer que ama, estos argumentos han hecho que cualquier cosa que Bianca diga no sea creíble, hasta se ha atrevido a decir que ella ha intentado suicidarse porque en su dolor por la perdida dijo no querer estar con vida. El escenario que ha montado su príncipe azul es como sacado de una historia de terror, pero Bianca no dejará que la vida de su hija se pierda en vano, en su corazón arde la llama del dolor y las ganas de que el responsable pague y que pague con todo lo que tiene. —Mi bebé no murió para mí, ella está dentro de mí y no vamos a dejar que nos hagan más daños, el o los responsables van a pagar, mi amor, esto no se quedará así. —Pero Bianca, mi amor, ha sido un accidente, un terrible accidente, resbalaste y aunque todo es borroso para ti, debes saber que intentamos ayudarte. —Por supuesto mi amor, sólo digo que no había suficiente seguridad en ese camino, los responsables tienes que responder, mi niña no murió en vano. —Estoy totalmente de acuerdo, debemos demandar a esa gente, ahora mismo veré con Jessica, la hija de mi jefe para que nos ayude, ella lleva los asuntos legales en la empresa ¡Ya regreso! Bianca esta desesperada, quiere escapar y no ve cómo hacerlo. A pesar del golpe haber sido duro, tiene la fortaleza para querer sobrevivir, mientras más tiempo pasa con Edward mayor es el riesgo de no sobrevivir al plan orquestado en su contra. Por momentos se pregunta por qué no le dejó y se fue con su amante, hasta que todo se ilumina. Edward quiere cobrar el seguro de vida de Bianca, él es el beneficiario, si algo le ocurría en el parto el dinero iría a manos de Edward para criar a Lucía, pero al no estar la bebé y no tener seguro de vida, al morir Bianca obtiene dos beneficios, el dinero y quedarse con su amante que también es millonaria. La avaricia de un hombre ha movido los sentimientos más oscuros. Bianca piensa que es ahora o nunca, se pone de pie, observa como los médicos están distraídos y ella ha quedado sola mientras Edward llama a su amante. Bianca se retira la aguja de canalización que tiene en su brazo, convaleciente por los golpes intenta correr, pero debe hacer todo sin muchos movimientos bruscos, hacen ocho días dio a luz y algunas de sus heridas duelen un poco. Camina al baño, se ve al espejo y se jura que no descansará hasta que sus verdugos paguen con sangre todo lo que ha sufrido. Se coloca unos pantalones lo más rápido que puede, la camisa rota y algo ensangrentada del día del accidente es lo único que puede vestir, así que decide dejarse la bata de hospital, pero sabe que no puede andar por ahí así. De repente escucha como se abre la puerta y entra en pánico, piensa que Edward le terminará de crucificar si le ve tratando de escapar, abre un poco la puerta del baño y ve a una mujer, de momento piensa mil cosas, nunca había visto a esta señorita y está gritando su nombre y el de Edward. —¿Cómo le puedo ayudar? —Bianca sale del baño y pregunta. —¿Bianca? ¿Qué haces fuera de la cama y con pantalones? —Julissa le confronta mientras la mira de arriba abajo, nota que no tiene el suero puesto. —¿Usted quién es? No le conozco como para deberle explicaciones. —¡Es peor de lo que pensé! ¡No me recuerdas! Soy compañera de trabajo de Edward, tu y yo nos conocemos hace tiempo, soy Julissa. La sorpresa y el enojo se apoderan de la mente y cuerpo de Bianca. —¡Ah, eres tú, la amante! —responde con voz quebrada. —¡¿Amante?! ¿Cómo te atreves? Bianca camina para salir de la presencia de Julissa quien le impide el paso otorgándole una bofetada a Bianca. —Ahora mismo buscaré a Edward, has perdido la cabeza y quieres herirme, eso le diré —Julissa sale corriendo sin darle tiempo a Bianca de reaccionar. Un poco aturdida por la sacudida de la bofetada, Bianca debe irse rápido y la detendrán. Al asomarse a la puerta alcanza a ver un carro de lavandería, al parecer han pasado a retirar las sábanas. Sin darle muchas vueltas entra en el carro y se cubre con las sábanas sucias de aquel hospital, en minutos siente como el carro se mueve y escucha subir a un ascensor, también escucha a Edward bajando del ascensor mientras habla con su amante. Tan pronto el carro de la ropa se detiene y no escucha voces, con mucho cuidado mientras lucha con el dolor de sus heridas, Bianca sale del carro y camina al estacionamiento. Ve a un hombre salir de su auto y antes de que la alarma lo cierre se escabulle en la parte trasera. Es un auto muy costoso, seguro no tardará en regresar, pues el motor está encendido. Un poco mareada por los medicamentos Bianca se queda dormida, para cuando abre los ojos ya el auto está en movimiento.
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