Luis

1211 Words
Por el contorno de sus ojos Bianca percibe luz, se sorprende un poco porque despierta y recuerda haberse metido a un auto, ahora escucha el volumen alto de una canción romántica que dice “vuélveme a querer, no me lastimes”. Enojado el conductor golpea el timón del carro —“Por canciones como esas es que no olvido lo tonto que es el amor” —expresa. Bianca no sabe que hacer, este hombre no le conoce ni ella a él, si salta del carro quizás no sobreviva, si llega al destino final no sabe de qué sea capaz un total desconocido y si habla seguro lo matará del susto, al menos si es sólo un susto no sería lo peor, o eso piensa. Pasan los minutos y Bianca espera a que haga alguna parada, lo cual hace parqueándose a un lado de la carretera en lugar de algún lugar poblado, pero no lo ha hecho para salir del auto, el hombre se voltea a buscar algo en el asiento trasero cuando de pronto capta a su pasajero. La primera mirada es calmada, Luis no cree que esté viendo en serio a una mujer, al quitar la mirada frota sus ojos como para limpiar la visión que le acaba de aparecer y volver a ver confirma lo que sucede. —¿Quién diablos es usted? ¿Qué hace aquí? —alarmado grita mientras se apresura a buscar en la guantera de su auto. —Soy Bianca, perdone que estoy aquí sin permiso, me he visto obligada a huir con usted —responde. —Ni una palabra y salga del auto —instruye Luis mientras apunta la cabeza de Bianca con su pistola. Lentamente, nerviosa y en absoluto silencio, Bianca traga y respira profundo, saca fuerzas de donde no las tiene y se dispone a salir del auto, sus ojos ven tras la puerta que está en una carretera solitaria, arboles a izquierda y derecha. Luis Germosén, es un empresario, su familia es dueña de grandes hoteles en el Republica Dominicana, siendo él quien está a la cabeza de los negocios como CEO de la compañía. Para un hombre adinerado, alto, de tez clara, pelo castaño de textura fina y lisa, ojos verdes, labios carnosos y actitud imponente las mujeres le sobran, ofertas no le faltan y uno que otro enemigo también, pero Luis, quien fue defraudado en el amor por su exnovia y su primo en quien más confiaba, ha endurecido su corazón creando una pared para evitar que le hagan daño, aunque sigue siendo el mismo hombre dulce que desde niño su madre intuyó. Los Germosén gozan de buena fama y sobre todo de mucho dinero, el padre de Luis no está y es su madre quien goza de ser la dama de hierro, inquebrantable y exigente, cuando se trata de su hijo no es la excepción, espera que haga justo lo que ella quiere y su deseo es tener nietos. Mientras Luis apunta la cabeza de esta mujer totalmente desconocida para él, sólo piensa que es una treta de su madre para conseguirle esposa o alguien le quiere hacer daño. Bianca sólo ve la muerte llegar al sentir el cañón del arma en su cabeza, Luis se coloca detrás de ella para cuestionarle y estar en absoluto control. —Quiero saber si te envía mi madre. —No le conozco señor, permítame explicarle todo, le juro que esto tiene una buena razón. —Cállate y camina, tienes mucho que explicar si quieres seguir respirando. Luis dirige a Bianca entre los arbustos, sin saber su nombre espera alejarse del vehículo para que ella revele sus objetivos al entrar a escondidas en su auto. Toma a Bianca con un brazo y le lanza contra un árbol, un poco más de fuerza y es probable que Bianca se hubiera lastimado, pero por suerte ella logra mantener el equilibrio y no caerse. —Ahora sí, dígame quién diablos es y qué demonios hace en mi auto. —Soy Bianca, le digo la verdad, he huido de mi exnovio, me ha intentado matar y logró quitarme a mi bebé —rompe en llanto. —Su historia no me parece convincente, dígame el hospital para corroborarla, de todos modos, eso no explica que hacía en mi auto, pero si es cierto quizás le deje con vida. —No puedo, le ruego que no haga eso, si le digo y en el hospital avisan a mi ex donde estoy, no sobreviviré. Prefiero que usted me mate a regresar con el hombre que fue capaz de matar a su propia hija con tal de quedarse con sus amante, su plan era matarnos a ambas, pero por alguna razón maldita sigo viva, debí morir y que viviera ella, pero aquí estoy y si aun respiro es porque la sed de venganza me tiene con vida. Luis se asombra con las palabras de Bianca, quiere creerle, pero no puede. —¿Qué hacía y cómo entró en mi auto? —pregunta mientras quita el arma de la frente de Bianca, ahora la mantiene apuntando, pero a distancia. —Hui del hospital, mi exnovio planificó con su amante eliminarme para casarse con ella, la avaricia parece ser el motivo, pero yo saqué fuerzas y escapé, lo único que vi fue su auto y aproveche que usted acababa de llegar para subirme. No tenía otra opción, de seguir allí, estaría muerta. —No le creo, a usted le envió mi madre, siempre queriendo meterme mujeres por los ojos, no me extraña que este teatro lo haya armado con alguna intención retorcida ¡Pues no! No le creo y no me interesa su historia, por mí puede morir aquí si gusta, no desperdiciaré una bala, queda usted a su suerte, no quiero volver a verle nunca más ¿Le queda claro? —Por favor, no me deje aquí, mire —Bianca le muestra sus moretones y heridas que no han terminado de sanar. —¿Qué? —Luis se asombra. —Le cuento la verdad, lo juro. Luis se acerca a Bianca y le mira fijamente a los ojos, de repente le besa con mucha fuerza y rapidez, Bianca le retira y le abofetea. —¡¿Qué le pasa?! ¡No me toque! —grita enojada. —¡Si no le envían para seducirme, le han enviado para hacerme daño y tendrá que decírmelo quiera o no! —Le juro que digo la verdad, no diré nada que no haya sido cierto. En los ojos de Bianca, Luis encuentra el camino y comienza por convencerse, se toma unos minutos para pensar qué hacer, la primera opción es dejarla atrás y olvidar lo ocurrido, pero para un hijo tan obediente, dejar a una mujer en el bosque no es una acción a la que pueda ceder con facilidad. La pistola ya no es una amenaza para Bianca, Luis la retira y sigue pensando qué hacer. —Le ruego unos días señor, no tengo a donde ir y debo sanar por completo mis heridas, necesito poder caminar bien para comenzar de cero en algún lugar, sé que no me conoce ni es su problema, sólo le pido un poco de tiempo y de su ayuda. Estoy dispuesta a pagar como sea.
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