Esa noche Fabiana sintió el peso de la soledad y el desamor punzar en su pecho y en su cabeza provocándole dolor, pero un dolor cuyos síntomas no son los propios del dolor físico, sino de ese que pareciera atravesar el cuerpo y llegar a lo más profundo del alma. Describir el sentimiento le es difícil, ni siquiera ella puede definirlo. Aunque no les dijo nada, Josephine y Fiorella vieron el sufrimiento en sus ojos. Fabiana no lloró, tampoco dio señales de estar a punto de explotar, la dureza en su mirada, la rigidez de sus labios unidos, le dio a entender a las chicas que Fabiana estaba pasando tal vez por el proceso más doloroso en su vida. Josephine miraba a su amiga y en su mente se preguntó varias veces «¿En qué momento Fabiana se dejó llevar por los sentimientos?». Sintió no temor s

