Lo sorprendió la noche en la oficina. Preocupado por el rumbo que están tomando todo en su trabajo, César se siente algo desanimado. De un momento para otro nada parece querer marchar bien en su vida. Tropiezo tras tropiezo es lo que ha caracterizado su día a día después que falleció Arianna. Se siente frustrado porque así sin más la seguridad que aparentemente tenía comenzó a derrumbarse. Totalmente pesimista y sintiendo la necesidad de conversar con alguien, desahogarse, inconscientemente, totalmente distraído, sumergido en sus pensamientos, terminó dirigiendo su camioneta hacia el edificio donde vive Fabiana. De ello solo fue consciente cuando estacionó al pie de las escaleras que conducen a la entrada del edificio. Se queda viendo las rejas de la entrada, luego con las manos apretada

