Sentado César allí, en medio de esas personas, piensa que no es descabellado considerar la opción propuesta por el abogado Hernández, y eso lo hace sentir frustrado. Se debate en el mar de sus emociones, no puede con tanto. Se siente a reventar de solo imaginar que tal vez, el padre de Arianna y el abogado tengan razón en su suposición. —Casualmente justo de quien hablo —El abogado Hernández señala su móvil con el nombre de Fiorella en la pantalla—. La hermana de Fabiana me está llamando. —Contéstele por favor —Pide Gabriela emocionando ante la expectativa de que sea verdad lo de su nieto o nieta. —Diga, hable señorita Fiorella, la tengo en alta voz —Le pide el abogado. —Buenos días, soy Fabiana, abogado —Se anuncia con voz temblorosa, lo cual fue percibido por todas las personas que e

