Ese mismo día, llegada la tarde Fiorella recibe una llamada en su móvil. Distraída como se encuentra al no encontrar una forma de convencer al abogado de asumir su responsabilidad, se ha sentido inquieta. No identifica el número desde donde llaman, frunce el ceño, dudosa de contestar. —Termina de contestar ese aparato —Le dice Josephine—El ruido fastidia. —Será —Accede Fiorella llevándose a la parte de atrás de la cabeza la cantidad importante de cabello que había traído hacia adelante mientras espera —. Diga —Contesta. —Hola, soy Joaquín 1La saluda el chico. —Ah, hola —Le contesta ella en una sonrisa—, ¿Qué más? ¿Cómo te fue en tu trabajo? ¿Pudiste ir a la delegación? ¿Atoraron al imbécil asesino? ¿Ya podemos ir a la casa? —¡Wow! ¡Qué bárbara eres! —Le contesta Joaquín. —¿Por qué?

