Esa noche cerca de las diez de la noche fue que César llegó a su casa, agotado, decepcionado y desconcertado. Varias veces intentó comunicarse con Fabiana y en todas siempre el resultado era la voz de la contestadora que enviada a buzón. Pensó en llamar a Fiorella, y en todas las veces que lo consideró se negó. Piensa que ante un problema que aparentemente es solo entre Fabiana y él, involucrar a terceros no es correcto. Solo Fabiana debe darle explicaciones solo ella debe aclarar el por qué el engaño. Subió directo a su habitación, se encerró, no quiere hablar con ninguna persona ni ver a nadie. Sobre el buró dejó las llaves y su móvil y caminando a paso lento se fue quintando los zapatos y al ropa. Se sumergió debajo de la ducha de agua tibia buscando espejar sus pensamientos y para qui

