— Si hubieras llegado unos minutos después, no lo hubiera atendido yo sino tú. Su temperatura estaba al límite, un poco más y se congela. — De haber sabido que estaba ahí adentro, jamás habría cerrado la puerta. — Lo sé, Hannah, no tienes que decirlo. — ¿Puedo entrar a verlo? — Pensé que te ibas a quedar hablando conmigo toda la noche. Claro que puedes ir. Me marché y miré a Liam dormido. Su respiración estaba más regular, por suerte. Me senté a su lado y finalmente me quedé dormida. **Perspectiva de Liam** Me desperté y al ver donde estaba, miré que Hannah estaba dormida apoyada en mi cama. Se miraba tan dulce que no pude evitar acariciar su cabello. Al hacerlo, ella despertó y se frotó los ojos. — ¿Cómo te sientes? — Mucho mejor... ¿Acaso te quedaste conmigo toda la noche? Hann

