— Venga y ya deje todo eso. Matteo estaba conmigo, pero le extendió los brazos a la señora Leah. Aunque no tenía mucho tiempo de nacido, era bastante grande para su edad. Ella lo cargó y se lo llevó hasta donde estábamos. — Peter, la próxima semana me gustaría salir un poco más temprano... Peter accedió, entonces terminamos de comer. Liam recogió los platos y se fue a lavarlos. Aunque la señora Leah quiso detenerlo, él no lo permitió. Matteo se quedó dormido en mis brazos, entonces fui a acostarlo. Mientras lo hacía, el camafeo que la señora Leah me obsequió quedó tendido en mi cuello. Lo tomé y lo abrí, ahí estaba mi amado esposo. Lo coloqué a la par, el rostro de nuestro hijo. Solamente pude sentir que me oprimían demasiado el pecho. Estaba sumergida en mis pensamientos cuando una voz

