Capítulo 3: Te creíamos muerta

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La señora era algo mayor y con sobrepeso sin embargo tenía una corazonada, tome guantes y todo lo necesario para examinarla, muchos me miraron burlándose pero me tenía que enfocar en el cadáver así que tome una sierra y le abrí el cráneo, nadie lo había hecho, cuando saque su cerebro me sorprendí. — Esta señora murió de meningitis, podemos verlo en estos 3 puntos que son claves para el diagnóstico de dicha enfermedad. Les mostré entonces todos se sorprendieron y Peter sonrió mientras aplaudía por el éxito en mi prueba. — Muy bien, el trabajo es tuyo Hannah — él me sonrió — te lo has sabido ganar por completo, bienvenida al equipo. Por primera vez sonreí y varias lágrimas se derramaron en mi rostro, por un impulso abracé a Peter, estaba feliz, supongo que así se siente. — Gracias por darme esta oportunidad, por fin siento lo que es la felicidad, después de mucho tiempo de no haberla experimentado. Luego ambos me presentaron al equipo, yo los saludé respetuosamente, eran personas muy amables sin embargo no me separé de Matteo. — Deberías salir a tomar el aire y conocer un poco a los demás — Matteo me habló — son buenas personas aunque no lo creas. — Me siento más cómoda a su lado, soy consciente de que ellos son buenas personas pero usted trae una paz a mi vida que nunca antes experimenté. — Así no conocerás a nadie, pero bien si estás cómoda aquí no te puedo correr — él se quitó los guantes — espérame un momento. Él se levantó entonces yo lo seguí tímidamente, muchas personas me miraban, supongo que la noticia de que la hija del difunto Xavier Endecott había aparecido se regó por todo el laboratorio. — Te dije que me esperaras — dijo Matteo deteniéndose — bueno, ven camina a mi par y no detrás. Llegamos a una máquina de sodas y finalmente escogí una soda de limón, Matteo la compró y cuando cayó me puse de cuclillas para sacarla, la miré con un gran éxtasis debido a que desde hace mucho tiempo no veía este tipo de cosas, le agradecí a mi colega y él me sonrió. — Bien, ya es hora de irse así que vámonos de una buena vez — él me tomó la mano pero me detuve — ¿Qué sucede? Disculpa si estoy siendo demasiado atrevido pero no quiero que te pierdas en el laboratorio. — ¿Adónde vamos? — pregunté — no se preocupe que no me molesta tal cosa, solo tengo curiosidad de saber al sitio que me quiere llevar, espero que no sea a la prisión, sinceramente ya me hice a la idea de que soy una mujer libre, no me apresen nuevamente, ya suficiente tiempo estuve en cautiverio. Él me miró y me noto demasiado asustada, una sonrisa cálida se esbozó en sus labios y colocó su mano en mi hombro. — Al laboratorio, necesito seguir con mi trabajo — él me tranquilizó con sus palabras — deja de pensar que en cualquier momento te vamos a detener porque no es así. Me sentí tranquila con sus palabras y a la misma vez como una tonta, mientras íbamos en el camino nos encontramos con un hombre sumamente alto y muy musculoso. — Hannah mira, él es un amigo, se llama Dylan. Saludé un poco asustada a Dylan, el muchacho aunque era joven media el doble que Matteo, sin embargo al sonreírme deje mi temor a un lado entonces lo salude afablemente. — Mucho gusto oficial Dylan. — Así que tú eres la chica Endecott, todos están hablando de ti, dicen que enviaste al demonio a los mejores médicos forenses de la universidad. — Solamente sé un poco de medicina forense, nada del otro mundo. — Me caes bien, eres humilde, no puedo decir lo mismo de esos eruditos que se creen tocados por el mismo Dios. Estábamos conversando cuando se acercó otro oficial de policía, al parecer estaba molesto entonces Dylan y Matteo se colocaron enfrente de mí. — ¿Qué quieres John? — Me estoy enterando de que contrataron una nueva médico forense sin tener un título, además de ser una delincuente que aprendió de forma ilegal. — Deja de ser absurdo que ella no tiene la culpa de lo que unos malditos enfermos la obligaron a hacer y respecto al título te digo que ella es mucho mejor que los médicos forenses que recomendaste. — No me interesa, ella viene conmigo. Él me intentó tomar de la mano sin embargo Matteo se atravesó lo mismo Dylan, tenía mucho miedo de lo que podía hacerme. — Lo lamento pero ella está a mi cuidado — Matteo tomó mi mano para tranquilizarme — así que déjala en paz de una buena vez. — ¿Acaso olvidas que soy tu superior? Este desacato te puede mandar a casa por unos cuantos días. — Fueron órdenes de Peter y él es superior a ti, además que solamente obedezco sus órdenes. El oficial se fue entonces Matteo me sonrió, en ningún momento él había soltado mi mano y eso fue lo que me dió la tranquilidad que tanto necesitaba. — No te preocupes que él es el único amargado de aquí, de ahí todos son muy amables. — Los metí en problemas, debería haber dejado que me fuera con él. — Estás a mi cuidado y no te preocupes demasiado que si ocasiona problemas Peter se encargará Nos fuimos entonces yo caminaba en medio de ellos cuando Dylan se marchó quedé completamente a solas con Matteo. — Mañana empiezas a trabajar así que no estarás conmigo…. Por cierto aún no te hemos buscado donde vivir además de ropa necesitas esas cosas — Cuando salí de esa isla solamente venía con las latas de comida, no tuve oportunidad de tomar algo de ropa y en si no es que tuviera mucha. Las horas pasaron y Matteo se sorprendió cuando le dije que eran las cinco. Ambos nos fuimos a un sitio que me había invitado a comer, llegamos a un lugar que tenía varias mesas, cuando nos sentamos una muchacha llegó que conocía bastante bien al hombre a mi lado. Ella anotó en una libreta lo que Matteo siempre ordenaba entonces se marchó, mientras esperábamos llegó Dylan con Peter además de otras personas — Hola Hannah — saludó Dylan — mira, estos son compañeros de trabajo que no conocías. Eran dos mujeres y un varón, se notaba que eran amables, se presentaron como Natalia, Caroline y Erik. Me levanté y saludé amablemente, se sentaron con nosotros pero permanecía en silencio ya que no tenía nada de qué hablar. — Hannah por cierto — Peter habló — informé al abogado de la familia Endecott sobre tu reciente aparición, dice que necesita verificar que eres la hija del difunto señor Xavier Endecott y empezar con el proceso para invalidar tu acta de defunción ya que te declararon muerta hace algunos años, una vez que se compruebe tal cosa puedes acceder a la fortuna que tu padre te dejó. — Supongo que eso se va a llevar su tiempo — Peter asintió — muy bien, haré lo que sea necesario para demostrar que soy la única hija del difunto Xavier Endecott, no por la fortuna que me dejó sino por el hecho de que quiero recuperar la casa donde fui tan feliz. Respecto al hecho de que estoy muerta, ¿No va a tener algún inconveniente con el hecho de que voy a trabajar? — Arreglaremos absolutamente todo entonces, con un examen de ADN va a ser más que suficiente aunque tengo que advertirte que no va a ser tan fácil ya que tu padre lleva muchos años muerto y para exhumar su cadáver son necesarios muchos permisos. Respecto a tu acta de defunción voy a hacer algunas llamadas para arreglar eso, hay gente que me debe favores. — Lo comprendo, mientras tanto veré dónde quedarme y de paso algo de ropa para usar ya que no tengo nada de eso. — Yo te puedo ayudar con el alojamiento — dijo Matteo — mi apartamento no es el más lujoso pero al menos vas a tener un techo que te abrigue. Las chicas quedaron de darme algo de ropa que ya no ocupaban y fue de esta forma que pude resolver mi problema de vivienda además de vestuario, una vez que terminamos de comer fue que nos fuimos al apartamento de Matteo, me sorprendí ya que estaba sucio y desordenado. — Disculpa pero casi no he tenido tiempo para limpiar, el trabajo en el laboratorio es pesado y lo verás…
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