— Tiene razón — miré a Dylan y sonreí — bien, debería ir a dormir, yo haré lo mismo. — ¿En dónde dormirás? — En la alfombra del cuarto. — De ninguna manera, hay espacio suficiente para los dos en el sofá así que ven. Después de que insistiera mucho yo accedí entonces me dormí de lado y miré a Matteo, nosotros nos veíamos fijamente, sentí mi corazón palpitar con fuerza y mis mejillas sonrojarse. — ¿Por qué te sonrojas cuando me miras? — Matteo acarició mi mejilla con suavidad — parecen dos duraznos maduros, eres muy hermosa Hannah. — Gracias, supongo que no estoy acostumbrada a sus ojos. Como supondrá, me relacionaba con muy pocas personas en aquella isla. — Bueno, ahora me tienes aquí — él me dió un beso en la frente y por poco me caigo ya que estaba en la orilla — wow, wow, ven aq

