Me encontraba con Bianca, sumidas en la oscuridad de mi habitación, ambas sentadas en mi cama. Desde que mamá y Peter se habían ido a buscar a Logan en la casa de Rachel, mi hermana no había parado de llorar. Estaba sentada entre mis piernas con su cabeza apoyada en mi pecho, conmigo acariciándole sus rizos castaños en un intento por tranquilizarla. Y creería que se había sido efectivo, o bueno sólo un poco. Aunque pensándolo bien, por dentro me sentía igual que Bianca. Tenía miedo de lo que fuese capaz de hacer mamá con Logan. Y es que le repetí muchas veces que no fuese a fiestas en días de semana porque a mi madre no le hacía gracia, pero nunca me hizo caso. La temblorosa mano de mi hermanita se deslizó por mi antebrazo y yo me tuve morder el labio para aguantar el dolor. —¿Mamá te l

