9. La maestra Sofía se deja llevar por sus sentimientos. Mi señora me da una palmadita, se inclina, y se mete unos segundos la pija en su preciosa boca; luego coge mi pijama y me lo pone ella misma, y me arropa besándome tiernamente, y luego cruza mi recámara abre la puerta y regresa a la suya. He aprendido el arte de amar de una mujer recién casada, encantadora y hermosa. He pasado la primera noche de mis inicios en los ritos del placer con ella. Ha sido la mejor noche de mi vida. Por el calor de mi cuerpo me despojo del pijama y me acomodo a mi antojo, y me quedo dormido larga y profundamente, hasta que me despierto a causa de una violenta sacudida. Abro los ojos asustado. Es mi hermana Lucy. Me arroja los brazos al cuello y, besándome en toda la cara me dice: —¡Menudo holgazán! Du

