26. La decisión de la maestra Sofía. Mi adorable maestra viene a visitarme esta misma noche. Se arroja en seguida a mis brazos llorando y sollozando con desesperación y, apretándome contra su pecho me dice entre gemidos: —¡Henry mío, cuánto te amo! Eres para mí algo tan preciado como la vida misma. No puedo soportar la idea de separarme de ti, amor mío. De ti, a quién inicié en todos los placeres del amor. ¡La idea de que por algún motivo nos separamos, me desgarra y me parte el corazón! ¡Ámame, Henry mío, ámame y abrázame con todo tu corazón! Pero yo hago más de lo que me pide, como ya lo sabes, las lágrimas de una mujer tienen un efecto infalible sobre mi líbido. Mi pija se empina... Este es el comienzo de una noche de lo más lujuriosa. Mi adorable maestra no impone ninguna restricci

