10.

1851 Words
Mila’s POV Recuerdo haber tenido un sueño bastante absurdo y bizarro esa noche. Me encontraba en una cancha junto a Cris y Lucy, pero había un tercer niño mucho más pequeño que ellos, que a duras penas podía siquiera mantenerse el pie por lo cortas que eran sus piernas, pero aún así, los dos le huían al pequeño porque le tenían pánico, es que era tan pesado que hasta Cris le huía y ya lo había bautizado como “la perdición” y no entendía por qué le decía así, pero incluso yo llegué a temerle porque en esa ocasión cuando estábamos en la cancha, jugábamos los tres con la pelota, era un bello día soleado, pero de repente, empezó a oscurecerse sin motivo, el cálido clima empezó a bajar y un frío inundó el lugar, el cielo se tornó n***o, las nubes oscuras y se escuchaban truenos, entré en pánico y los dos me abrazaron, aterrados rogándome que los llevara al apartamento y pensé que sería lo mejor, es que parecía que el mundo se fuera a acabar, era horrible, pero cuando íbamos a salir de la cancha, nos apareció en frente un bebé como de unos dos años, quién vestía una túnica negra y sonreía a pesar de no tener casi dientes. Los tres gritamos, corrimos, pero antes de atravesar la calle, desperté abruptamente y suspiré. ¿En verdad corrimos huyendo por nuestras vidas de un ser que no media ni un metro? Me di la vuelta, acomodándome al tener sueño aún, pero al abrir los ojos un poco, me levanté alterada, al notar que no había despertado en mi casa como siempre si no que lo hice… en la habitación de Danilo. Podía reconocerla con solo mirar una pared, pero, pero, pero… ¿por qué dormí aquí? Recordaba poco de la noche anterior, es que… sé que salí a beber con mi hermano, Danilo y los chicos, pero… tengo lapsos en que no recuerdo nada, lagunas, no sé en qué momento ellos se alejaron y nos quedamos solos porque bebí muchísimo, ni sé por qué lo hice, nunca lo hago a tales cantidades, pero sé que lo hice porque me sentía bien, alegre y quería pasarla bien ya que llevaba demasiado sin sentirme tan bien, pero… ah, maldición. Dije cosas horribles y vergonzosas, también fui demasiado cariñosa con Danilo, demasiado patética y… si amanecí durmiendo aquí, es porque me habré quedado desmayada en ese lugar y él jamás me dejaría en la calle, siempre me cuidaría y… sé que tampoco se sobrepasaría, confío en él. Aún tenía la ropa puesta de ayer, los shorts, el suéter del junior y lo único que no llevaba eran los zapatos, supongo él me los habrá quitado para que pudiese dormir más cómoda, pero… ah, esto es tan vergonzoso, Danilo habrá tenido que cargarme desde ese lugar hasta aquí, tuvo que haber sido demasiado difícil e incómodo, no debí ponerlo en esas, es demasiado vergonzoso, no podré ni mirarlo a la cara. Sabía que estaba durmiendo a mi lado, podía sentirlo cerca y dios… no sé si sea buena idea que lo mire, me estoy sintiendo muy extraño, pero… oh. Sebastián debe estar que se lo lleva el diablo. Ayer le dije que saldría a ver el partido, se lo escribí en un mensaje y ni siquiera vi que respondió, olvidé que mi teléfono existía en toda la noche por estar distraída y con solo tomarlo un segundo, estaba puesto en la mesita de junto, supongo Danilo lo habrá puesto allí, encontré quince mensajes suyos y veinticinco llamadas. Va a querer incinerarme, de eso estoy segura. Suspiré y me senté un poco, miré a Danilo, quién dormía profundamente a mi lado, bocabajo y fue como un dejavú, lo había visto dormir mil veces así, a él siempre le gustaba dormir bocabajo y a veces lo miraba, de forma cursi eso sí, pero lo miraba y ahora… dios, no puedo hacerme la tonta ante lo obvio, sé lo que estoy sintiendo, eso mismo que sentí antes y estaba consciente de cuanto esto puede llegar a crecer, como bola de nieve en picada y que no lo puedo detener, no es como que pueda elegir sobre ello, pero… mierda, ¿qué voy a hacer ahora? Me sentía como un adicto en abstinencia teniendo a su heroína al lado, a solo centímetros de distancia que se muere por tomarla, pecar, pero… me había costado tanto alejarme de esta relación que me causó tanta obsesión y miedos, que si volvía a esto, yo… sé que ya no habría vuelta atrás, caería y esta vez para siempre. Vi a Danilo moverse un poco y me puse de pie, avergonzada, porque había venido inconsciente aquí, haciéndolo tener que cargarme y… mierda, debía apestar a alcohol y verme terrible. Lo vi acomodarse un poco, abriendo los ojos difícilmente por el sueño y apenas me vio, de pie, a punto de entrar en pánico o mejor, huir al verme tan mal, sonrió y yo, desvié la mirada, más avergonzada aún. -Mila, ¿amaneciste bien? ¿no te duele la cabeza?-Preguntó y en ese momento me percaté de que sí, tenía un leve dolor que apenas estaba comenzando, pero me conozco, sé que va a incrementar hasta más no poder. -Sí, un poco. -Si quieres te busco algo.-Dijo mientras se levantaba, pero cuando vi que se iba a acercar a mí, me moví de inmediato, alejándome y él me miró curioso.-¿Estás huyendo de mí? Si crees que anoche hicimos algo… o…-Lo interrumpí. -¡No! Sé que no hicimos nada, pero… debo apestar a alcohol y me avergüenza. -Puedes tomar una ducha si quieres, no pasa nada.-Dijo encogiéndose de hombros y asentí, sería lo mejor. Entré al baño de inmediato, pero antes de que me desvistiera, sentí que tocó a la puerta y me asomé un poco, me dio una toalla y un cepillo de dientes, entre risas, al notar que no quería que se acercara, así que solo le agradecí y cerré la puerta de inmediato. Me aseé por completo y pasaban miles de cosas por mi mente, es que todo esto era tan extraño, el haber despertado aquí, en esa cama en que dormí unas mil veces antes junto a él, en que fui tan… feliz, yo… estoy tan confundida. Cuando salí de mis pensamientos por fin, salí de la ducha, me vestí y me iría de inmediato, pero cuando salí, vi a los niños despiertos, estaban en la mesa y fui a saludarlos, pero cuando los saludé a ambos, escuché ruidos de la puerta principal y pensé que era Danilo, que tal vez había salido un momento por algo, pero no, era Hinestroza, quién entró con llaves propias y me quedé en blanco. Entró y se sentó en la mesa, como si nada y Lucy se tapó los ojos, aterrada y Cris chocó puños con él. -¿Y tú qué haces aquí?-Le pregunté y él encendió tremendo habano, más grande que Uruguay.-Oye, no deberías fumar eso delante de niños pequeños. -Siempre lo hago y no se han muerto. -¿Qué? -¿Y tú por qué estás aquí?-Preguntó a la defensiva y no supe qué responder.-Tú eres la ex mujer, no deberías estar aquí, pero en cambio yo sí. Yo vivo aquí. -¿Qué?-Pregunté alterada y justo en ese momento vi a Danilo salir de la cocina, con unos platos en las manos. Venía vestido diferente, con unos jeans, un suéter oscuro y el cabello húmedo, creo que se había duchado en el baño de la sala. Frunció el ceño al escuchar el comentario de Hinestroza. -Oye, tú no vives aquí. -Claro que sí, ¿por qué niegas lo nuestro?-Preguntó indignado y resoplé. -¿De qué estás hablando?-Se quejó Danilo.-¿Qué nuestro? ¿y cómo entraste? -Tengo llaves, les saqué copias a las tuyas un día que te las robé. -¿Eh? -Es broma, vine aquí porque como tú eres mi mejor amigo, necesito un consejo urgente.-Dijo y Danilo se quedó en blanco. -¿Lo soy? -¡Sí! Y no te quejes, que te dejaré como único beneficiario de mi herencia. -Oh, Danilo no te quejes, trata bien a tu amigo.-Le dije y él me miró entre risas. -Lo que acontece, es que empecé a salir con una chica, pero… me parece que es un poco suripanta y no sé como saber si lo es o no.-Dijo y quise evitar reír, pero no pude evitarlo.-Bueno, aunque ahora que lo pienso, no creo que tú sepas sobre el tema, eres medio quedado, pero tú Mila sí podrías ayudarme. -¿Por qué crees que es suripanta?-Pregunté. -Es que… es una chica muy, muy guapa, demasiado y muy joven, tiene dieciocho apenas y fue ella quién me buscó, lo cual es raro porque por más que me quiera a mí mismo, sé que soy un poco feo de ver, por ahí escuché el otro día que me parezco a piel de oso, pero… creo que es suripanta, o no sé si es normal que me haya pedido dinero cada día desde que nos conocimos y sumas tan altas. Hasta para el otro mes me dijo que le pagara un viaje a ella y sus amigas. -Oh, bueno lamento decirlo, pero sí parece ser suripanta, todas las prueban indican ello. -Lo suponía.-Dijo recostándose en la silla y exhalando el humo de su habano, tosí.-Bueno, no quedó de otra, tocó matarla. -¿Qué?-Pregunté alterada, Danilo lo miraba con los ojos abiertos como platos y él rompió en risas. -No literalmente, es que sé que la mataré cuando le cancele la tarjeta de crédito, le darán dos infartos consecutivos y una trombosis. -¿Y cuánto le has dado hasta el momento?-Pregunté curiosa y él, avergonzado respondió. -Como doce millones. -Ah, eres increíble. No seas tonto, si tiene tarjeta de crédito a su nombre y se la quitarás, saca varios créditos a su nombre, remodela toda tu puta casa. Aprovecha. -Es una idea maravillosa, digna de una escritora. Me caes bien. Pasó el rato, desayunamos todos, incluyendo a Hinestroza quién se autoinvitó y yo que había pensado que me iría de inmediato no pude hacerlo porque Danilo había cocinado de más para que yo me quedara y no pude hacerlo. También me distraje, nos quedamos charlando mientras los niños veían televisión y hubo algo extraño que sucedió, por un momento, sentí que no hubiese pasado tanto tiempo o nada en realidad, me olvidé de que ya no estaba viviendo aquí y por un momento, creí que todo seguía igual, que seguía con él, mientras hablábamos y reíamos, tanto que en un momento, en un impulso, tomé su mano y él, me miró conmovido y yo, aterrada, lo solté de inmediato, sonrojada hasta más no poder y con excusas tontas, me despedí de todos y me fui, lo más rápido que podía, impidiendo que él me acompañara. Bajé y tomé el primer taxi que vi. Apenas aceleró, toqué mi pecho y me aterré, por lo fuerte que latía mi corazón en ese momento.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD