15.

2013 Words
Mila’s POV Me metí bajo las sábanas como si el hacerlo me pudiera hacer sentir mejor, pero no, nada me haría sentir mejor. Escuché que tocaban a la puerta, pero decidí ignorar a quién golpeara, no me sentía bien y no podía dejar de llorar. Entendía claramente que estuviesen enojados conmigo, era lo normal y más, por la forma en que yo había actuado, sabía que había hecho mal, pero, pero… no me gustó la forma en que me hablaron, me hizo sentir mal, no sé si era necesario que me hablasen así y menos… que Adrián me pegara, pudo ser de otra manera, no así, pero… ahora me sentía muy mal y no sabía qué hacer. Con respecto a Adrián, no tengo ni idea de nada ahora, yo lo había defendido ciegamente cuando Sebastián me prohibió hablar con él y de hecho, estábamos peleados aún por eso, porque lo puse como prioridad, pero… dios, la forma en que me miró hoy, con tanto odio, yo… no lo esperaba, porque tenía razón en estar molesto, pero no era para tanto. Si tanto me estaba detestando por ocultarle mi relación a Danilo, simplemente pudo decirle, son amigos, no era tan difícil, pero… parecía que se lo hubiese tomado como algo personal, mucho más que Carlos y… no lo sé, me da la impresión ahora de que quizá él, pueda estar viendo a Danilo de otra manera. Dios, no. En verdad estoy mal, mi hermano no haría eso. Me quedé simplemente ahí, pensando y llorando por mucho tiempo, pero por estar distraída, no noté que los golpes de la puerta no cesaban y, por el contrario, continuaron sin parar, pero no eran golpes fuertes ni mucho menos. No quería abrir, es que cuando lloro, tiendo a verme muy mal y ni yo misma soporto verme, pero seguían golpeando sin parar, pero en un momento se detuvo y me senté un poco para mirar, por si continuaban, pero sentí mi teléfono vibrar a mi lado, lo tomé y lo miré, era un mensaje. Danilo me escribía. -Mila, ¿puedes abrir? solo un segundo, ¿sí?-Recibido, domingo 15:01pm. -Lo siento, pero no. No me siento bien y además, no quiero que se vayan todos los demás. -Si logro que se vayan, ¿me dejarías verte? -Perdón, pero no me siento bien…-Le respondí, pero no me respondió más. ¿Será que te fuiste? No lo sé, a pesar de que no quería hablar, no quería que él se fuera, pero… ah, es verdad lo que dice Adrián, soy mezquina y miserable. Me metí de nuevo debajo de las sábanas, pero entonces, escuché que tocaban y él me llamó. -Mila, ya se fueron todos. ¿Podemos hablar?-Preguntó y me puse de pie. Lo pensé unos segundos antes de abrir la puerta, porque debía verme muy mal y no me gusta que él me vea estando así porque sé que se preocupa, pero sé que es peor que lo deje con la incertidumbre, debe estar pensando lo peor y no me gusta que se angustie, no lo soporto, así que lo pensé mejor y le abrí, pero… cuando me miró, me avergoncé porque sabía que me veía mal, pero… a él pareció no importarle, me miró triste y suspiré. -Supongo quieres hablar…-Le dije y me senté sobre la cama, él se sentó a mi lado y me abrazó por mis hombros, suspiré. -¿Qué pasó?-Preguntó en un tono serio, cambió de repente y noté que no lucía nada feliz.-¿Qué pasó en el rato en que estuve en la cocina? -Mmm, Carlos y Adrián empezaron a reclamarme, de forma algo agresiva… es que estaban muy molestos conmigo, hace tiempo. -Pero, ¿por qué discutían? ¿qué te dijeron que te hicieron llorar? Y… no lo sé, tienes un costado de tu rostro enrojecido, no me digas que Carlos se atrevió a tocarte porque lo mato. -No, no… él sólo me reclamó. De hecho, él fue el que empezó con los reclamos, fue algo duro, sí, pero él no me hizo nada… fue Adrián. -¿Adrián te agredió? -Sí.-Admití y Danilo en verdad parecía enojado como jamás lo vi. Me asustaba incluso verlo así.-Es que… Adrián como que llegó borracho y como estaba enojado, se sobrepasó… -Oye, no. No intentes justificarlo. Si estaba ebrio, si estaba molesto contigo por lo que sea, él no debió tocarte. -Lo sé, lo sé. -Lo voy a matar. -Oye, no. No quiero que te pelees con él, ni nada. No quiero someterte a situaciones de estrés.-Le dije, pero no parecía muy seguro. Se giró un poco y me miró, acarició mi mejilla, justo donde me dolía. -¿Estás bien? ¿no te duele? Puedo buscarte hielo si quieres. -No, tranquilo, estoy bien. -Mila, sólo quisiera saber… ¿por qué pelearon? ¿qué pasó? Desde antes he notado que todos están extraños contigo, pero no tengo idea del porqué y en verdad quiero saber. No creo que hayas hecho nada mal, no como para merecer que te insulten y menos que te agredan. Tú eres perfecta.-Dijo acercándose más a mí y empezó a besar mi mejilla, de forma tierna y yo… no pude evitarlo, me quebré y él, me miró alterado.-Mila, ¿te lastimé? ¿hice algo mal? -No, no hiciste nada mal. Es que… no soy perfecta, tú sí lo eres y yo… no he sido sincera, hay cosas que no te he dicho y es por eso que estaban tan enojados conmigo. Tenían la razón en estarlo, y a pesar de que no fuese la forma de decirlo, yo actué mal… -Pero… ¿qué no me has dicho?-Pregunté temeroso y yo, tuve que tomar aire, es que… lo sabía, me va a odiar por no haberle sido sincera y más, porque fue precisamente con Sebastián, con quién él tanto temió que yo saliera, y justo eso pasó y no conforme a eso, estamos comprometidos y aunque ahora mismo no nos hablemos, no quiere decir que no haya pasado y él, se ha mantenido esperanzado con estar conmigo, soñando con cosas que no sé si puedan pasar y… dios. -Yo… yo…-Tomé aire una última vez y me forcé a mirarlo.-Unos meses después de que me había marchado de tu apartamento o bueno, desde que terminamos, yo… seguía bastante en contacto con Sebastián, era de las pocas personas con las que mantuve el contacto, como mamá, Susy, entre otros, pero… él estaba insistente, con que quería salir conmigo de nuevo y lo intentaba sin parar, porque sabía que yo no tenía ningún compromiso ahora y… ya al final decidí aceptar, porque no tenía nada que perder y el tiempo pasó, unos pocos meses y… me pidió que nos casáramos, justo antes de que nos volviéramos a ver y desde esa época estamos comprometidos. -Mila, ¿lo dices en serio? Estás bromeando, ¿verdad?-Dijo con una sonrisa nerviosa y negué con la cabeza. Limpié mis lágrimas, pero estas volvían a salir de los nervios y más, al ver su reacción. Danilo me miraba tan… decepcionado, que me destruía y más, porque sabía que lo había herido en serio. -No, no bromeo… -Ahora todo tiene sentido, todos lo sabían menos yo, ¿verdad?-Dijo en voz baja y parecía tan decepcionado de mí que dolía y no sabía qué hacer, cómo pedirle que me perdonara por no haberle sido sincera y que accediera, es que probablemente me deteste ahora y yo… es que si me deja de hablar… no sabré qué hacer. -Sí, es que no sabía cómo decirte que…-Intenté excusarme, pero me interrumpió. -Desde que estábamos juntos temí demasiado que salieras con él y no, no fue porque tuviera desconfianza ni mucho menos, me daba temor porque sabía que él o cualquier otro que se fijara en ti, podría ser fácilmente una mejor opción que yo y más él, quién es escritor al igual que tú y… ah, el otro día los vi juntos y yo que sólo pensé seguían siendo amigos, como cuando viajaron, pero lógicamente no era así. En verdad soy un imbécil, y lo peor es que todos lo saben. -Oye no, no digas eso. No lo eres… -Sí lo soy.-Dijo alterado, poniéndose de pie y sentí mucho temor, más que ahorita en la situación con mi hermano y Carlos, porque con Danilo era diferente. Él no necesitaba recurrir a palabras crueles o a la violencia para lastimarme, es que con solo ver lo decepcionado que está de mí, me destroza por completo.-Yo… llevo tanto esperando por ti, he esperado verte desde el segundo en que te fuiste, pensaba en recuperarte como fuera y esa esperanza, literalmente fue lo que me mantuvo con vida. Todo el tiempo te esperé, te amé y tú… al poco tiempo ya salías con otra persona y ahora tú estás bien, te comprometiste de nuevo, seguiste adelante, pero yo no. Yo te amo y no, no estoy bien y lo peor es que ni siquiera es tu culpa, tú podías seguir adelante si querías, podías abandonarme y yo, creo que hasta soy tan tonto que si hubiésemos regresado y te hubieses vuelto a ir, te habría perdonado una y mil veces, porque tú eres todo para mí y ahora, yo no puedo continuar. -Danilo…-Me puse de pie e intenté sujetar sus manos, pero me soltó. -¿Por qué cuando volvimos a vernos después de años, intentaste que me enamorara de ti? ¿para qué lo hiciste? No lo entiendo, fuiste buena, fuiste dulce y tierna conmigo… y yo, me enamoré de ti, pero… no sé por qué lo hiciste si me ibas a dejar de esa manera, dejándome roto, destruido y al poco tiempo, de nuevo estás comprometida y yo, hasta seguía hasta conservando los anillos y todo de nuestra boda. De verdad soy muy imbécil, me detesto.-Dijo y vi sus ojos aguarse, me sentí aún peor, si es que era posible. Intenté acercarme a él, pero me alejó y lo sabía, había dañado todo lo que había entre nosotros y ya no había vuelta atrás. -Danilo, yo… sé que no tengo excusa, pero…-Me interrumpió de nuevo. -¿Tu novio sabe que estoy aquí? ¿sabe que la otra noche dormimos juntos? -No, no sabe, es que… ahora mismo no nos hablamos, peleamos y…-Me detuvo. -Yo, yo… no soporto estar aquí. Mejor me voy.-Dijo apresurándose en irse y de inmediato, empezó a invadirme una desesperación insoportable y lo sabía, no soportaría que se fuera estando así de mal, me aterraba que pudieran estar pasando cosas horribles por su cabeza, que piense en hacerse daño y si lo hace, yo… no, no, él no puede hacerse daño, no lo puedo permitir. Corrí tras él, pero iba muy rápido. Salió de la casa y justo antes de llegar a su auto, me atravesé en medio, delante de su puerta, impidiendo que entrara. -Mila, quiero irme. -Lo sé, pero, pero… no soportaré que te vayas estando enojado conmigo, sabes que jamás lo he soportado. Yo… haré lo que sea que me pidas para que me perdones. Lo que sea, te lo prometo. -Mila… -Sé que te mentí y te pido perdón, te pediré perdón mil veces si es necesario y si, y si, y si… te molesta que salga con él, ya está. Lo dejo si tú me lo pides. -¿En serio dices algo así tan a la ligera? -Mmm, sí, sé que suena mal, pero... realmente da igual, no estoy enamorada y todos lo saben. -¿Sabes algo, Mila? Yo pensaba que Susy era lo peor que me había pasado en la vida, pero no, estaba equivocado por completo. Tú eres en verdad lo peor que me ha pasado, te odio.-Sentenció, dejándome helada y me hizo moverme un poco. Ingresó a su auto, lo encendió y se alejó lo más rápido que pudo.   Lo sabía, lo sabía ahora. El dolor que sentía en ese momento, no se asemejaba a ninguno que hubiese sentido en la vida y estaba segura ahora, había perdido a Danilo y creo que esta vez sería para siempre.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD