Danilo’s POV
Me encontraba esa mañana bebiendo un café en la empresa y por mi cabeza pasaban miles de cosas en esos instantes. Pensaba en que quería irme, en que no quería estar aquí por nada del mundo y más, después de la noche horrible que había pasado ayer. No pude dormir nada, recordaba lo que había sucedido con Mila una y otra vez sin parar y eso, me jodía por completo el sueño, no me podía concentrar. Es que no podía pensar en otra cosa más que en eso, en que ella estaba comprometida y aún cuando tuviese el derecho de hacerlo, me hace sentir muy mal porque lo hizo enseguida, a Mila no le costó ni un poco reemplazarme, lo hizo muy rápido y con eso me doy cuenta de que en verdad soy un estúpido, yo jamás le importé ni siquiera un poco e incluso ahora, en todos los meses que han pasado desde que volví a verla, pudo decirme desde el primer momento en que me vio que se había comprometido, me había dolido como el infierno sí, pero lo habría asimilado y no me habría hecho ilusiones.
Es que no sé ni qué me dolía más… si el hecho de que me hubiese estado mintiendo todo el tiempo o… el hecho de que ya no tenga ni una sola posibilidad de estar con ella y era por todo, porque por más que ella estuviese hipotéticamente sola el día de mañana, ya no querría intentarlo ni nada, me había desilusionado por completo y no lo querría intentar de nuevo por más que pudiese. Con esto me daba cuenta de algo y es que Mila había cambiado demasiado, no era ni sombra de la persona que conocí y que me enamoré. Ahora todo empezaba a tener sentido, por eso desde el principio me pidió distancia, que me alejara, pero ella lo sabía, creo que se notaba desde lejos que aún la quería y que pensaba intentarlo, hasta en palabras textuales se lo dije y aún sabiéndolo, me dejó seguir actuando como un tonto, detrás de ella cuando jamás podría suceder nada. Dios, es incluso vergonzoso y me enoja, porque todos lo sabían y yo no, nadie fue capaz de decírmelo. Por eso me advertían tanto que me alejara de ella, que continuara con mi vida, pero nadie fue capaz de decirme.
No tenía ni ánimos de trabajar, me sentía destrozado, como si de nuevo hubiese vuelto a perderla. No entiendo por qué debo ser de esta manera, por qué después de tanto tiempo debo seguirla queriendo con la misma intensidad, como si no hubiese pasado nada, pero, pero… ya no más.
Me lo propuse en ese momento cuando salí de su casa, iba a olvidar a Mila.
Ahora tenía otro problema con esto, porque si me proponía olvidarla, debía mantener distancia porque si no, jamás lo lograría, pero, ¿cómo mantener distancia si tengo que verla todos los días en la empresa? Creo que entiendo ahora cuando ella se alejó de la empresa y de todos, es que si no era de esa manera, yo no la podría olvidar, así que me encontraba esa mañana, trabajando con muy pocas ganas y al mediodía cuando tuviese el tiempo para almorzar, me dedicaría a mirar ofertas de trabajo por internet, porque no es como que pueda simplemente irme de la empresa no más, tengo un apartamento y dos niños pequeños que mantener, así que esa no es una opción.
Terminaba entonces un par de bocetos digitales cuando vi a Adrián ingresar a mi oficina, junto a Carlos y Milton, quienes a veces vienen a hacer trabajos recurrentes en la empresa, más que todo de remodelación o mantenimiento. Me puse de pie apenas vi al malnacido de Adrián, quién de inmediato se escondió tras Carlos al ver lo enojado que yo estaba. Yo jamás he sido de ser una persona agresiva ni mucho menos, pero no podía pasar por alto lo que le había hecho a Mila ni aún cuando ella hubiese actuado mal conmigo. Esas cosas no se hacen y me daban ganas de partirlo en dos por su gracia. Había agredido a Mila a tal punto en que se le notaba desde lejos, le dejó tremenda marca en el rostro.
-Oye, ¿por qué ahora si te escondes y no vienes a agredirme?-Le pregunté al verlo esconderse tras Carlos cada vez que intentaba acercarme a él.-¿Crees que no me iba a dar cuenta del tremendo golpe que le diste a Mila?
-Oye, sé que estuvo pasado… pero… ¿sabes por qué lo hice? Fue para defenderte.
-¿Defenderme de qué? ¿Mila me estaba agrediendo físicamente acaso? Si es por el tema de que sale con Sebastián eso ya lo sé. Puede salir con dos, tres o cinco tipos y aún así, tú no tenías derecho de ponerle la mano encima.
-Lo sé, lo sé. Me pasé.-Dijo avergonzado y los tres lo fulminamos con la mirada.-Estaba muy tomado y se me fue la mano, le pegué tan fuerte que me quedó doliendo.
-Ah, eres de lo peor. Ni el golpe que te di ayer bastó, debes es esconderte. Infeliz.-Le dijo Carlos y exhalé, en verdad ni valía la pena pegarle a alguien como él. Ya ni lo veía de la misma manera, es que no puedo considerar amigo a alguien que agrede de esa manera a una mujer, me parece demasiado bajo.
-Y mejor no te quedes por aquí, que me haces enojar.-Le dije, pero no se movió ni un poco.
-Oye, está bien, tienes razón. Lo lamento.
-No debes disculparte conmigo, te debes es disculpar con Mila.
-Mmm, pero… ¿ella ya habló contigo? ¿fue ella quién te contó lo de Sebastián?-Preguntó y asentí.
-Sí, ella me dijo todo ayer y… terminó todo muy mal entre nosotros. Es definitivo, la dejaré en paz…-Dije sin mirar a nadie porque de solo recordarlo, me hacía sentir muy mal y no quería llorar de nuevo.
-Oh, pero… por curiosidad, cuando ella le contó a usted y vio que reaccionó mal, ¿no le dijo nada?-Preguntó Milton y lo miré.
-Sí, se disculpó mil veces, la noté demasiado angustiada y lloraba, pero… no. Incluso, hasta me dijo que si yo se lo pedía, ella lo dejaba, que no estaba enamorada de él y lo dijo como si nada, como si no le importara en nada.
-Oye, pero, si ella te dijo así que no le gusta el man y se vio toda angustiada por el tema contigo, es porque debe sentir algo por ti.-Dijo Carlos y lo miré de reojo.
-No lo sé y la verdad, ni siendo así, saldría con ella de nuevo. Ya está eso pasó y la superaré. No sé cómo, pero lo haré.
-Pero qué radical.-Dijo Carlos entre risas.-Yo… ya vuelvo, iré a hablar con la Mila. Fui muy grosero ayer con ella, aunque mucho peor este infeliz. No conforme a que le pegó, antes la había llamado “perra” y cosas así.
-Adrián, en verdad no quiero verte o terminaré pegándote.-Le dije enojado y prefirió irse, ante la negativa de todos.
-También me voy, hablaré con Mila.-Dijo Carlos despidiéndose y lo vimos irse.
-Oye.-Milton se acercó a mi, se sentó en el escritorio.-Aquí entre los dos, el Adrián, me causa demasiada desconfianza.
-No entiendo.
-No lo sé, yo tampoco. Hay algo en él que no me termina de gustar. No debería haber reaccionado así por el tema de Mila, o sea no estuvo bien, pero tampoco era para tanto.
-Sí, se pasó en serio. Me tiene muy enojado.
-¿Y tú cómo estás?
-Estoy muy triste.-Admití y tomé aire, porque no quería llorar ni sentirme más mal de lo que he estado. Quería estar bien y esa sería mi meta ahora.