Yo apenas puedo formar palabras coherentes. —Tu hermana… ha hecho más que eso. Logró trabajar, limpió todo, organizó más de lo que esperaba. Es… sorprendente. Niklas se ríe con incredulidad. —¿Limpiando y trabajando en serio? No puedo creerlo. Él se gira un momento hacia la ventana, y es justo ahí cuando lo siento todo. Liliane se entrega con devoción y picardía. Su lengua se mueve con lentitud, saboreando, explorando, sabiendo exactamente lo que hace. No puedo ver su rostro, pero me la imagino. Esos ojos grandes, oscuros, mirando hacia arriba con descaro y deseo. Esa manera suya de retarme en silencio, de disfrutar del peligro, de lo prohibido. Es una locura. Una deliciosa locura. Mi corazón late desbocado. Niklas sigue hablando, pero yo ya no estoy aquí. Estoy perdido en el vaivén

