Ella suelta una carcajada, de esas sinceras. —Gracias, amiga. Con eso no tengo nada que obligarte a estar aquí. Y tranquila… Viktor y yo hemos visto todo. Intentaré averiguar qué pasó. ¿No quieres acompañarme a mi luna de miel? —pregunta de pronto, sonriendo. Me río, pero niego con la cabeza, cerrando los ojos. —No puedo. Me siento tan mal que quiero irme a follar a cualquier hombre que vea. Liliane ríe con fuerza. Nos abrazamos. Ese tipo de abrazo que aprieta el alma. —Me iré hoy, amiga —me dice de pronto. —¿Quéeeee? —Sí —asiente—. Me voy y quiero que averigües qué pasó con Mathis. ¿Será que no volverá? ¿Será que no le importo? Y justo en ese momento nos interrumpe Viktor. —Lo siento, chicas. Pero Liliane, debemos bailar. En poco nos vamos. Las maletas ya están en el auto. Lilia

