Capítulo XXVII

2046 Words

Luego de que me otorgaron el alta, tanto Ian como yo nos dirigimos nuevamente hacia Londres. Él tenía que estar allí para el juicio y yo tenía asuntos que resolver allá también. Sin embargo, una vez llegados al aeropuerto luego de dos horas de viaje, a Ian se le había ocurrido la idea de enseñarme a disparar en un tiro al blanco que existía de camino por la carretera, el cuál decía conocer bien el camino. Claramente, con el pecho lleno de ilusión decidí aceptar su sorpresiva propuesta, sin esperarme que fuera más complicado y atemorizante de lo que esperaba. Lo primero que me sorprendió fue el peso que cargaban estos objetos metálicos y como segundo, el gran estruendo que producían al disparar. Antes de darme las precisas instrucciones de como seguir, Ian disparó unas cuántas veces haci

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