-¡¡Querido!!, es un placer conocer al galante guardaespaldas de Vicky. La madura fémina me estrechó la mano en gesto de cordial saludo y yo no pude hacer más que aceptarlo boquiabierto. Ahora entendía lo que Mark había dicho instantes atrás. La fierecilla había heredado los genes de mami. Considerablemente más alta que su retoño, los mismos ojos aunque un poco más rasgados por el avance de la edad, una figura envidiable y una elegancia innata, podría pasar por toda una reina. -Es un honor conocerla señora Anderson.- Recité con diplomacia. La mujer rió ante mi respuesta. -Puedes llamarme Marian, señora me hace sentir vieja. Ven toma asiento estoy segura que Mark ha llenado tu cerebro de más de medio millón de palabras y tanto parafraseo te debe de haber abierto el apetito.- Apuntó ref

