DOMINIC Esa tarde me presenté en el despacho de Anderson comentando mis inquietudes acerca del acecho de presuntos periodistas que buscaban una historia con la cuál desacreditar a su inocente hija. Durante una amena charla el magnate se enteró del bochornoso episodio ocasionado por su primogénita y de cómo también, habían fotografiado cada uno de sus movimientos y planeaban exponer a la millonaria familia en todos los medios de comunicación. -De verdad jovencito agradezco enormemente tus intenciones. Mi hija es un poco rebelde y que me hayas evitado éste problema... No sé ni siquiera cómo devolverte el favor. El sujeto me asqueaba era capaz de humillar a su propia sangre, con tal de no perder prestigio. -En realidad señor Anderson en vista de lo ocurrido no pretendo que me dé nada a

