Narra Mateo. Pasar la noche con una terrible tormenta no era agradable. Me había acostumbrado a la actitud callada de Megan; sin embargo, esa noche no dejaba de parlotear. Le explicó a Jenifer los planes que tenía para la sala y para nuestra habitación .Le hizo interminables preguntas acerca de todos los miembros de la familia Montevideo; y después siguió con cualquier tema que se le pasara por la cabeza. Habló por los codos. Además, no se sentó en ningún momento. Se movía de un lado para otro, gesticulando para enfatizar sus ideas. Se cambió de sitio y recolocó todos los objetos de un estante a otro en al menos dos ocasiones. Me cambió la compresa fría que tenía en el cuello cada veinte minutos. Tenia admitir que me gustaba bastante la forma en la que sus dedos me masajeaban la nuca o c

