Narra Mateo. Se oyó un trueno. Nubes grises cubrían el cielo. Hice girar el sillón para mirar el cielo gris por la ventana. Me froté la nuca con una mano al tiempo que hacía una mueca al reconocer el inicio de una migraña. No las sufría muy a menudo, pero sabía bien cómo empezaban. La oficina estaba tranquila esa tarde, sin el murmullo habitual que acompañaba a la actividad. Andres se había marchado debido a un viaje de negocios de última hora Jenifer no estaba en la oficina. Abraham se había marchado con Luciana para pasar fuera el fin de semana, una sorpresa para ella, y el resto del personal estaba ocupado cada uno en sus propias oficinas. La pequeña Daniela se había ido a sus excursión en Santa Clara. Debía admitir que extrañaba su risa y sus abrazos repentinos. Durante el tiemp

