Narra Vladimir —¿Senna, quién es la niña? —pregunté con la garganta seca, pero antes de que pudiera contestarme, la llamada se cortó. Me quedé inmóvil, con el teléfono aún pegado a la oreja. Esa vocecita… “Mamá” había dicho. ¿Pero se lo decía a Senna o… a Fernanda? El corazón me latía con fuerza, como si tratara de empujar una verdad que no quería aceptar. Recordé que antes de dejar Washington, Senna estaba embarazada otra vez, pero nunca supe si tuvo un niño o una niña. Nunca pregunté. Nunca regresé. Abrí el buscador y entré a sus r3des s0cial3s. Había muchas fotos familiares, celebraciones, días de campo… y en varias aparecía una niña pequeña. Nunca mostraban su rostro por completo. Siempre de perfil, tapada con sombreros o de espaldas. Pero era ella. No sabía cómo, no sabía por qué

