POV Fernanda Dejamos a Fátima con Santiago, el esposo de Senna, y con sus hijos. Senna y yo nos dirigimos juntas al juzgado. No me había percatado de que su nombre también figuraba en la lista de testigos del día. Hoy me tocaría declarar y, aunque estaba nerviosa, había practicado muchas veces con Ángel. Aun así, hablar de mi madre sin que las lágrimas me traicionaran era casi imposible. Pero no iba a ceder. No iba a dejar que Miriam o Melissa me vieran derrumbarme otra vez. Entramos al juzgado y lo primero que veo es a Vladimir, sentado justo detrás de Miriam y Melissa. Una punzada me atraviesa el pecho. No sé si es dolor o enojo. Tal vez ambas. Ni siquiera ha sido capaz de pedirme una disculpa. No levanté cargos contra él, y al menos por eso debería estar agradecido. Pero él no lo sab

