3. La gala

1620 Words
Devon La gala se realiza en Brighton House, una mansión señorial a las afueras del pueblo. La propiedad es como un lujoso centro de descanso para los habitantes del pueblo, donde se realizan actividades como equitación, tenis, golf, entre otras. Cuenta con una piscina interna, sauna, comedores y de más servicios además de sus imponentes salas y salones donde se realizan desde reuniones importantes hasta las galas. La camioneta frena y al bajar Masen toma mi mano y es un gesto que agradezco porque con mis tacones y el vestido es algo complicado. Avanzamos por el mismo camino que los demás invitados directo a la entrada de la propiedad, cruzando el jardín principal con estatuas, fuentes y parterre de arbustos perfectamente cortados y flores de aromas suaves, es un extenso terreno verde rodeado por el espeso bosque de Brighton. Al cruzar las enormes puertas principales personas del servicio nos quitan los abrigos y nos indican por dónde avanzar. Llegamos al salón de la gala cruzando una de las varias puertas de cristal con arcos, son extensas y tienen cortinas pesadas de color bordó sujetas a cada lado abriendo el paso. El opulento salón tenía un techo cóncavo con delicadas molduras con pequeños detalles, candelabros dorados de pared y uno más grande en el techo, una banda de música clásica tocando en vivo, mozos yendo y viniendo con las bebidas más costosas. Jamás estuve en un sitio como este, aunque dudo que algo fuera de Brighton pueda compararse. —¿Qué te parece? —pregunta Masen pero sé que sabe que estoy impresionada. —Es bellísimo. —Señor Heaston, Samuel Jones —se presente un hombre de traje clásico con una cámara en sus manos—, de Vanity Fair —muestra el pase colgando de su cuello—, ¿puedo tomarles una foto? Nathaniel accede de buena gana y es Masen quien, con su mano en mi espalda, me acerca para que nos acomodemos para la foto. —Gracias. Pasen buena noche —se despide el fotógrafo antes de alejarse revisando su cámara. Nathaniel se aparta mientras Masen permanece a mi lado, saca su móvil de su chaqueta. —Es una llamada, debo atender —avisa—. Ya regreso —se aleja de nosotros saliendo del salón. —¡Masen, cariño! —una voz femenina me hace volverme y veo a una mujer caminando hacia nosotros con dos hombres detrás suyo. Debe tener al menos cuarenta años, su cabello castaño es brillante al igual que su mirada café, lleva un vestido de seda color perla que le da ese aire clásico y sofisticado. Es preciosa. —Que bello estás —halaga al pelinegro mientras lo estrecha entre sus brazos de forma efusiva. Cuando se separa su mirada recae en mí, —¿Y esta hermosura? —Es Devon —dice Masen—, se quedará con nosotros durante su primer año en la universidad. Devon, ella es Amelia, una de las organizadoras del evento. Le tiendo la mano a la mujer pero me sorprende que me envuelva entre sus brazos, aún así le respondo el gesto. Tiene esa mirada, esa voz, que irradian un aura cálida que te hace sentir cómodo con ella. —Eres preciosa, no te sorprendas cuando todos estén intentando coquetear contigo, sobretodo Masen —lo último lo murmura en mi oído pero cuando veo al pelinegro rodar sus ojos con diversión sé que lo escuchó—. Ellos son William y Theo —señala respectivamente a cada uno de los hombres que venían con ella—, mis esposos. Eso no me lo ví venir. Me quedo recalculando esa información por un momento y siento la mirada de Masen sobre mí como si intentara leer mi reacción, pero simplemente estrecho mi mano con cada uno. —Un gusto conocerlos —Ellos me responden igual. —Amo esa canción —se refiere Amelia a la melodía que comienza a sonar llevandose a varias parejas al centro del salón para bailar—. Invitala a bailar y cuida tus manos, estoy mirandote —le advierte a Masen y no puedo creer lo graciosa y cálida que es esta mujer. Amelia me sonríe antes de alejarse seguida por sus dos esposos. —¿Bailas? —pregunta Masen tendiéndome su mano y la tomo—. No le hagas caso —dice mientras nos mezclamos entre las demás parejas y lo miro sin entender—, yo siempre sé dónde poner mis manos. ━━━━━━ ❖ ━━━━━━ Masen Hipnotizado. O idiotizado. Creo que la segunda opción se adecua más al estado en trance en que me tiene esta mujer desde la primera vez que la ví, un hechizo que no me deja apartar la mirada. Cuando mi padre me avisó que la hija de Massimo se quedaría con nosotros durante el año académico lo primer que le pregunté fué qué había dicho Cole al respecto. Mi hermano respondió con su indeferencia usual pero tanto mi padre como yo sabíamos que la presencia de una desconocida no sería muy bien tomada por Cole. Aunque ella todavía no lo haya conocido creo que es mejor así a tener que enfrentarse a la actitud odio todo y a todos de mi hermano mayor. Como sea núnca me imaginé en que la tal Devon terminaría siendo una fantasía de piernas largas y cintura estrecha. Tiene la clase de belleza hipnótica de una criatura mitológica, el cuerpo de una sirena y una mirada almendrada con hechizantes iris verde oscuro, pestañas naturalmente largas y espesas, cejas perfectas y una boca que decidió pintar de carmesí como si no fuera una jodida amenaza. Una de mis manos descansa en su cadera y mi pulgar se mueve en una caricia ante la necesidad inconsciente por tocarla. Nos movemos al ritmo de la lenta melodía. Su mirada se encuentra con la mía y no me jode el que ella se de cuenta que no puedo dejar de verla. —¿Qué ocurre? —Nada —miento con una sonrisa y ella desvía su atención mientras noto como trata de ocultar la suya y me fascina. —¿Cómo conoces a Amelia? —pregunta luego de unos minutos. —Era mejor amiga de mi madre —Más que eso, Amelia era parte de la familia, fué amiga de mi madre desde antes de mi nacimiento. Ella asiente comprensiva y parece querer decir algo más y tengo una idea de lo que se trata. —Dilo. —¿Qué cosa? —me mira. —Solo dilo. Dlla guarda silencio un momento, noto la duda en sus ojos y finalmente suelta, —¿Dos esposos? Sonrío. —No es la única en una relación poligámica en Brighton, ¿escuchaste sobre eso? —ella asiente mientras me presta atención—. Aquí hay mujeres y hombres con dos, tres o hasta cuatro parejas, es algo normal aquí. —Es algo… extraño —dice arrugando sutilmente su pequeña naríz. —No lo es. Que te hayan criado con la idea de que solo existe una clase de amor entre un hombre y una mujer es una cosa, pero el mundo es más grande que eso. Mis palabras la hacen pensar en algo y no me resisto a darle la vuelta como una excusa para pegarla más a mi torso. El aroma de su perfume me viene enloqueciendo desde que subimos a la camioneta, está envuelta en una fragancia a algo dulce y suave como la vainilla, pero con algo intenso y adictivo, como si hubiera sido creado específicamente para ella. Devon me mira pero no dice nada y daría lo que fuera por saber qué pasa por sus pensamientos en este instante en que ninguno parece querer romper la conexión entre su mirada y la mía. Pero para mi mala suerte la música se detiene y entonces ella se separa. —Debo ir al tocador, ya regreso —habla sin mirarme y la veo alejarse antes de desaparecer de mi campo de visión. ━━━━━━ ❖ ━━━━━━ Devon Mientras busco el baño agradezco el aire fresco que acaricia mi rostro y calma mi sistema alterado por tener toda la atención de Masen sobre mí. Cuando lo encuentro entro directamente a uno de los cubículos, no pasan ni dos minutos que dos chicas entran también. —¿Viste a la chica que bailaba con Masen? —dice una en medio de su conversación y al escuchar ese nombre no puedo evitar prestar atención. Hablan de mí. —Sí, es preciosa —responde la otra—. No la había visto antes, debe ser nueva en Brighton. —¿Crees que estarán saliendo? —Amira tienes novio —le reprocha la otra chica. —Es solo curiosidad —se excusa y ambas guardan silencio, entonces la misma chica suspira antes de volver a hablar—. Espero que no, Masen es una jodida fantasía. Y no miente. Si es como la tentación hecha hombre con cuerpo de Dios griego y mirada océanica que parece estar en la tierra exclusivamente para hacerte pecar. Entre risas y cuchicheos abandonan el baño y salgo de mi cubiculo directo a lavar mis manos. Cuando termino allí regreso al salón pero cuando estoy por doblar en una esquina mi mirada capta a dos personas a lo lejos, es algo fugaz pero el creer reconocer a una me hace volver a mirar. Se trata de Nathaniel y un hombre que no reconozco, obviamente. Puede que sea mi imaginación pero me parece por sus miradas que hay cierta tensión entre ellos. Dejo de espiar y continuo con mi camino esperando que termine esa charla rápido y no tenga que seguir a solas con Masen o podría darme un jodido ataque al corazón.
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