POR LA RUTA DE LAS SEGUNDAS RESIDENCIAS

1113 Words

POR LA RUTA DE LAS SEGUNDAS RESIDENCIAS En el recuerdo, mi madre me dice Hija, basta que acabes de pelar un ajo para que un hombre te bese la mano. Sin duda, la escena pertenece a una vida anterior, y entre esa vida y esta, diez vidas más y sus correspondientes muertes. En el pasillo, ahí donde las ruinas se amontonan, el esqueleto del buitre con sus restos de carnecitas secas que dentro de nada serán polvo. No voy a morir aún, no aquí. La comunicación aconsejaba seguir la ruta de las segundas residencias. Una mujer de cincuenta me paró en el cruce de Muntaner con Aragón, una mujer, quién sabe, de sesenta, regordeta, rubia de pelo cardado, ese tipo de peinado que sobrevive a modas y catástrofes. Se me echó encima. Pensé que se había tropezado, daba esa impresión, un tropiezo, y la abracé

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD